No fue necesario esperar muchos meses después del lanzamiento para darse cuenta de que Xbox One no iba a ser capaz de seguir el ritmo de ventas de PlayStation 4. Tampoco a Microsoft, que ante la imagen negativa de ir siempre por detrás decidió cambiar su política de comunicación de resultados y dejó de informar sobre la distribución de su consola para pasar a dar datos de relevancia relativa como el número de horas jugadas o las amistades formadas en Xbox Live.
Las filtraciones nos han permitido seguir la pista de por dónde se movían sus datos, pero el diario Wall Street Journal nos trae ahora una cifra concreta que ha sido notificada por la consultora de marketing IHS. A cierre de ejercicio fiscal, el pasado mes de marzo, la distribución de Xbox One estaba en 39,1 millones de unidades, dicen las fuentes. El dato corresponde a todos los modelos lanzados, la básica, Xbox One S y también Xbox One X, que está ayudando a remontar un poco desde su estreno el pasado mes de noviembre.
Esa cifra representa prácticamente la mitad de los 79 millones de PS4 que Sony había distribuido hasta esos días en todo el mundo y poco más del doble de los casi 18 millones de Nintendo Switch colocadas durante su primer año largo de vida.
