El 10 de noviembre sale a la venta Xbox Series X, sí, y también Xbox Series S. Microsoft ha mantenido a la hermana pequeña oculta durante meses, luchando incluso contra decenas de filtraciones, y en segundo plano desde el momento de su presentación. Es una videoconsola de nueva generación, que comparte CPU y SSD para ganar velocidad, pero no GPU ni RAM, por lo que desarrolla menos potencia bruta y sus juegos no corren a resolución 4K.
Esta configuración especial y diferenciada de XBX y PS5 ha dado una ventaja extra un tanto inesperada. Como las cargas en Xbox Series S van a ser inferiores a las del resto de consolas, en algunas ocasiones van a ser más rápidas. Así lo ha confirmado Phil Spencer, vicepresidente de la compañía, que ha dicho a Kotaku estar "sorprendido" por el rendimiento de la pequeña de Xbox Series.
De todos modos, puede que la referencia sea relativa a tan solo unos segundos, pues si por algo se va a caracterizar esta generación (algo que ya empezó con PC y Nintendo Switch) es por la velocidad de carga.