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Gamereactor Análisis Zenith
Análisis Zenith

Zenith

Infinigon Games se estrena con un juego de rol que bebe de clásicos como Diablo sin mucho acierto.
Sergio Tur 30 septiembre 2016

En ocasiones resulta difícil discernir qué le pedimos a un juego en función del presupuesto y equipo que ha tenido detrás. ¿Podemos exigirle a un título independiente hecho por tres personas lo mismo que a un 'triple-A' regido por los valores de producción de una gran empresa? ¿Qué criterios se deben aplicar en un caso u otro? Aunque todos son condicionantes que acaban afectando a la obra, lo cierto es que el jugador al final solo se rige por una norma muy simple: que le divierta.

En BadLand Games llevan años apostando por lanzamientos de pequeños estudios que con esa premisa por bandera proponen experiencias de juego diferentes al público. Infinigon Games forma parte de ese grupo y con su primer juego, Zenith, quieren demostrar que aún hay hueco en el mercado actual para los RPG de la vieja escuela. "Esto es lo que somos: un equipo de gamers decididos a hacer los juegos a los que a nosotros nos gustaría jugar. Productos indie de buena calidad, con un tratamiento original, sarcasmo a raudales y, todo ello, con la ayuda de nuestra propia comunidad de gamers", así se definen ellos mismos y Zenith representa los anhelos y empeños del propio estudio.

Algo va mal cuando al hablar de Zenith predomina la etiqueta de "juego español" por encima de otros valores. La industria en España lleva años sometida a estigmas que perjudican a los propios creadores con actitudes que suelen caer en recelos y paternalismos. El juego de Infinigon Games está lejos de ser sobresaliente, con numerosos errores y algunos aciertos que agradarán a un público muy concreto que tenga conciencia de a qué obra se enfrenta.

Cuando se anunció el lanzamiento del juego con una divertida sinopsis de la trama ya imaginábamos que el guion de Zenith no iba a ser ni mucho menos convencional. Tras la primera de juego y soportar una retahíla de chascarrillos propias del cuñado de turno en las reuniones familiares, cabe preguntarse hasta qué punto puedes construir una obra que solo se cimienta en base al humor. ¿Puede el chiste fácil salvar a un juego? La respuesta es no y conforme avanza la aventura solo va a peor. A veces es simpático e imaginativo, pero es imposible conectar con personajes que solo responden con vulgarismos o expresiones chabacanas sin importar el contexto. Un "joder" al salir de una cueva repleta de dinamita es divertido, pero responder con "me cago en la puta" cuando han muerto decenas de personas en una aldea es incoherente.

La historia es la enésima recreación del bien contra el mal y pretende ser una parodia de los relatos clásicos de los juegos de rol. Sin embargo, el estudio es víctima de los propios tópicos que critica con giros de guion predecibles y maniqueísmos de una simplicidad exasperante. Los pocos brillos del argumento se ven eclipsados por la constante sorna de los diálogos. Eso no tendría por qué ser un problema si no fuera porque el juego quiere tomarse en serio por momentos, lo que resulta incomprensible desde su propia premisa inicial.

Por suerte no todo es un desastre en el desarrollo de la historia. Los constantes guiños y referencias a juegos como Final Fantasy sirven como gancho para que hablemos con todos los PNJ en busca de detalles que hayamos podido dejar atrás. Infinigon Games demuestra su gusto por los videojuegos con menciones que nos sacan una sonrisa por el mimo que hay detrás.

Con Zenith el estudio quería construir un ARPG de la vieja escuela con combates en tiempo real y habilidades asignadas a cada botón del mando. El resultado es por desgracia un desastre. Las mecánicas son monótonas, con controles demasiado simplificados y pocas posibilidades al encarar los enfrentamientos. En la versión de PlayStation 4, que es la que pudimos analizar, todo se reduce a la equis y el círculo con los que se ejecutan los distintos comandos de ataque. No existen más capas de profundidad en el sistema de combate, tan solo tres limitadas ramas de talentos que se mejoran al subir de nivel.

¿Qué podemos esperar de un ARPG cuyo principal atractivo no está en sus mecánicas de juego? El problema es aún mayor cuando a la hora de pelear con multitud de enemigos la animación del personaje es tosca e impide el esquive o contraataque por el tiempo de respuesta, reduciendo todo a un machacabotones en el que no te enteras de lo que está pasando. Es como si Infinigon Games no conociera al público al que quiere dirigirse y el diseño de escenarios con multitud de pasillos lineales no ayudan a pensar lo contrario.

Considerando el trabajo de un equipo de apenas 6 personas, es digno de mención el apartado visual. A nivel gráfico es solvente y ciertas texturas cumplen con gran acierto, pero todo queda en un segundo plano por sus constantes errores técnicos. Es ilógico que un juego que funciona con el motor Unity y sin grandes recursos tenga caídas de frames de forma constante que resultan molestas. A esto se suman los tiempos de carga y efectos visuales como las explosiones que perfectamente podrían rivalizar con las de cualquier juego de PS2 o el controvertido Mighty No. 9. Es imperdonable encontrar objetos que aparecen de pronto, enemigos con animaciones extrañas y un apartado artístico insustancial.

En el plano sonoro las melodías van en armonía con la ambientación medieval del juego, aunque en ocasiones resultan repetitivas y monótonas. No es un problema mayor considerando los errores de los que adolece la obra y posiblemente sea una consecuencia lógica propia de un título que no tiene voces y todo se cuenta mediante diálogos.

Con Zenith todo queda en tierra de nadie. No destaca como ARPG por la simpleza de sus mecánicas y tampoco como juego de rol por el abuso reiterado de chistes para tapar carencias en el guion. El primer trabajo de Infinigon Games es un producto anodino que no brilla en ninguno de sus apartados y preocupa por sus numerosos defectos técnicos en consola. Ni el humor más ingenioso podría salvar a la obra, pero entendemos que habrá quien le encuentre su gracia.

5
Regular sobre 10 · Gamereactor España
Pros Las continuas referencias y menciones a otros juegos; una duración más que aceptable en torno a las 15 horas.
Contras A nivel técnico es un desastre; abusa del chascarrillo fácil; mecánicas de juego sin ningún atractivo.
Nota de la red Media de 2 ediciones de Gamereactor
4,5 rango 4–5
Gamereactor 4
Gamereactor España 5
Perfil completo 242 artículos publicados
5
Regular Nota de la red en 2 ediciones
Datos del juego
Desarrollador Infinigon Games
Editor BadLand Games
Fecha de lanzamiento 20 septiembre 2016
Género Action, RPG
Plataformas
PS4 Xbox One PC Nintendo Switch
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