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Reseña de La Casa del Dragón - Temporada 3 completa (HBO Max)

La Casa del Dragón sigue centrándose en grandes batallas y dragones generados por ordenador que cuestan una fortuna, pero ¿nos mete por fin esta tercera temporada en la famosa guerra que nos prometieron desde…
Alex Hopley Editor UK 15 junio 2026

La serie La Casa del Dragón sigue centrándose en grandes batallas y dragones generados por ordenador que cuestan una fortuna, pero ¿nos mete por fin esta tercera temporada en la famosa guerra que nos prometieron desde la primera temporada? Ha tenido una trayectoria algo irregular. Tras la guerra civil de los Targaryen, también conocida como la Danza de los Dragones, que prácticamente borró a los dragones de la faz de Poniente y redujo el árbol genealógico de los Targaryen a unas pocas ramas marchitas, cabría esperar grandes batallas y numerosos asesinatos desde la primera temporada. En cambio, la primera temporada se centró en el drama familiar mientras el anciano rey Viserys trataba de complacer tanto a su hija Rhaenyra como a los hijos que había tenido con su nueva esposa, Alicent. Hubo altibajos y, en sus mejores momentos, resultó tan apasionante como los días gloriosos de la antigua Juego de Tronos.

Al concluir la primera temporada, la audiencia esperaba que la guerra por fin estallara; sin embargo, la temporada 2 retrasó el conflicto durante ocho episodios centrados en las deliberaciones políticas, hasta confirmar que la confrontación militar tendría lugar en la temporada 3. Ahora, con la tercera temporada ya en curso, la plataforma ha cumplido su promesa y presenta secuencias de combate que muestran a los dragones como seres mucho más violentos de lo que su nombre sugiere.

La combinación de Poniente y dragones generados por ordenador recuerda al espectador que está ante una producción de gran presupuesto. House of the Dragon cuenta con ambos elementos en abundancia y logra transmitir la sensación de que las batallas son increíblemente feroces, casi apocalípticas para quienes no montan dragones. Combatir a pie o en barco resulta peligroso, pero comprensible; sin embargo, la amenaza se intensifica cuando un dragón puede carbonizar a un soldado junto con su propia armadura. Es como añadir un bombardeo intensivo a una batalla medieval, y HBO se ha esforzado al máximo para asegurarse de que veamos todo lo posible de la batalla. La acción resulta intensa tanto en el barro junto a la infantería como en la perspectiva aérea de un jinete de dragones. Especialmente en la Batalla del Gullet, se percibe que Poniente ha entrado en guerra al mismo nivel que en la segunda y tercera temporadas de Juego de Tronos.

No obstante, el espectáculo por sí solo no basta para que La Casa del Dragón sea una serie destacada. A principios de este año, El caballero de los siete reinos demostró que los dragones generados por ordenador y cientos de extras no compensan una narrativa sólida y centrada en los personajes. La tercera temporada incluye numerosas escenas centradas en los personajes y cuenta con interpretaciones destacadas de intérpretes como Emma D'Arcy, Matt Smith, Olivia Cooke y Ewan Mitchell; sin embargo, la serie vuelve a enfrentar problemas de ritmo similares a los de la segunda temporada. Se suceden numerosos eventos y, a continuación, no ocurre nada relevante. Adaptar un acontecimiento que, en esencia, se resume en una lista de puntos clave en el primer volumen de la historia de los Targaryen de George R. R. Martin resulta complicado, y la serie transmite la sensación de que solo estamos esperando a que se produzcan esos puntos clave, mientras que todo lo que ocurre entre medias parece tiempo perdido. No obstante, sería inexacto hablar de "todo", pues existen momentos destacados: la caracterización de Aemond como figura excéntrica resulta interesante y la trama de Rhaenyra muestra un desarrollo sólido de su personaje.

No obstante, al menos en los primeros episodios de la temporada 3 de La Casa del Dragón, tanto Alicent como Rhaenyra permanecen al margen de la acción directa, lo que las exime de responsabilidad activa en el conflicto. Ambas siguen queriendo la paz, lo cual está muy bien, y también reconocen que son los hombres quienes han iniciado y continuarán esta guerra. De nuevo, está bien. El problema es que, por eso, a Alicent y Rhaenyra se les permite hacer muy poco para tomar las riendas de su propio destino. ¿Se trata de una reflexión más amplia sobre la falta de agencia histórica de las mujeres? Es posible, pero tal como se plantea en House of the Dragon, el resultado son dos personajes femeninos poderosos que permanecen ajenos al poder que ejercen y a su capacidad de acción en el conflicto. No queda claro si los guionistas temen que el público deje de apoyar a Rhaenyra si ella decidiera luchar por el trono, pero la renuencia de ambas protagonistas a involucrarse de lleno en el conflicto central de la serie resulta cada vez más repetitiva, sobre todo a mitad de la penúltima temporada.

En contraste, el recién llegado James Norton, quien interpreta a Lord Ormund Hightower, se sumerge de lleno en el conflicto. Conocido entre los seguidores de la televisión británica por sus papeles como villano, Norton ofrece una de sus mejores actuaciones en la tercera temporada de La Casa del Dragón. Es un villano convincente y aporta una perspectiva única de un hombre sin dragones que debe librar una guerra donde estos son un factor clave. Representa un respiro fresco y resulta interesante de observar cuando House of the Dragon se toma un descanso entre las grandes batallas. Esta temporada presenta altibajos en el ritmo, lo cual es comprensible, ya que no todos los episodios pueden ser una gran batalla de dragones, pero la variación se percibe claramente y da la sensación de que el tiempo se ralentiza mientras se espera el siguiente punto de la Danza de Dragones.

La segunda temporada de La Casa del Dragón sigue dejando un regusto un poco amargo cuando llegamos a la temporada 3. Es difícil recordar exactamente qué ocurrió en la temporada 2, porque, aparte del tropiezo de Blood & Cheese, resulta complicado señalar momentos clave, ya que la segunda temporada evitó inexplicablemente el inicio de la guerra civil. A la tercera temporada le corresponde cubrir un tramo argumental desproporcionado, y hasta ahora lo hace de manera eficaz. No logra captar la atención con una narrativa centrada en los personajes como lo consiguen las mejores temporadas de Juego de Tronos o incluso el reciente éxito El caballero de los siete reinos, pero el reparto mantiene un buen nivel y aspectos como el vestuario, la música y los efectos especiales siguen siendo tan buenos como HBO puede ofrecer, y aunque no puedo decir que esté tan involucrado emocionalmente como lo estaba con la otra serie ambientada en Poniente que se estrenó este año, House of the Dragon te ofrece un gran espectáculo de fantasía.

Editor UK Alex Hopley covered the video game industry for Gamereactor, from new announcements and launches to the business behind them. He also wrote on tech, film and entertainment, and his coverage wasn't tied to any one region.
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