Si has probado los headsets de Realidad Virtual y no has tenido ningún problema con el equilibrio, puede que hayas pasado a la segunda incomodidad más citada en estos aparatos, la maraña de cables que sale de la cabeza y se enrolla en los pies. Algo que impide al jugador olvidarse por completo del espacio físico y le obliga a moverse a tiendas.
Especialmente grave es el problema en HTC Vive, ya que el potente aparato se conecta mediante un paquete de cables gruesos que impiden disfrutar cómodamente del gran espacio 3D que crean sus cámaras, mayor que el de sus rivales. Pero la compañía de Taiwán ha prometido que eso se va a terminar, y muy pronto.
Gracias a un add-on creado por TPCast, Vive se convertirá en un headset inalámbrico con el que no habrá "cambios visibles" en cuanto a latencia y calidad de imagen, en declaraciones del presidente de la división china, Alvin W. Graylin, a UploadVR. Permite jugar de forma continuada hasta 90 minutos con la batería de serie, e incluso se puede comprar una más grande por separado.
Es quizá más sorprendente que solo lo vendan en la web oficial china ni haya planes de lanzarlo en otros territorios en estos momentos, aunque sí se puede importar directamente desde ella. Las reservas se abren este viernes 11 de noviembre y cuesta 1.499 yuans, unos 200 euros al cambio. Las unidades están limitadas y hay acceso preferente para quienes demuestren tener el headset ya en casa.
Hay que destacar que no se trata de la misma tecnología experimental para conseguir la VR sin cables de la que ya os hablamos que HTC estaba probando junto a Quark.
¿Estamos ante un paso relevante en la aceptación de esta tecnología o es solo una solución a un problema menor?

