Ha llegado el turno de rendición de cuentas de Microsoft, que como siempre deja un pequeño espacio de sus gigantescos negocios para su división de videojuegos. Los de Redmond, con el propio Satya Nadella a la cabeza aupando hasta su junta a Phil Spencer, están redoblando esfuerzos por potenciar la marca Xbox y en el último trimestre se ha dejado notar en la cuenta de resultados.
Las ventas totales relativas a los videojuegos crecieron entre octubre y diciembre de 2017 un 8% interanual para colocarse en los 3.900 millones de dólares. Esta mejoría se debe, dice el informe financiero, a los ingresos superiores por el modelo Xbox One X y a las suscripciones de Xbox Live. Además, es una tendencia opuesta a la de su segmento, en el que también se incluyen los equipos Surface, la telefonía móvil y los buscadores online.
La facturación de Microsoft en el segundo trimestre fiscal de su año 2019 fue de 29.000 millones de dólares, un 12% superior a la del año fiscal 2018, pero eso no evitó que sufriera unas pérdidas netas de 6.300 millones de dólares.
Con Xbox y Microsoft gaming empujando, pero también en un entorno competitivo más completo, los próximos meses se presentan muy interesantes. Sus responsables ya han adelantado que harán fuertes inversiones para producir más títulos, ya sea creando estudios o comprándolos, y los rumores ya se han disparado hasta decir que incluso podrían comprar empresas punteras como EA o Valve.