Con los entrenamientos para el Gran Premio de Bélgica comenzando el viernes, Max Verstappen no tuvo más remedio que sentarse con la prensa y comentar por fin el despido de Christian Horner de Red Bull Racing, en medio de rumores de rencor entre ambos, ya que algunos creen que la influencia de Max, y de su padre Jos Verstappen, jugó un papel importante en el despido de Horner.
No ocultó sus diferencias. "Creo que la gente puede tener diferencias de opinión aquí y allá, y de hecho espero que eso ocurra porque si todo el mundo está siempre de acuerdo hay un problema. Es necesario que haya diferencias de opinión" (vía Motorsport).
Sin embargo, restó importancia a su salida. "No creo que importe en absoluto para mi decisión en el futuro, y lo único que importa es que trabajemos en el coche y lo hagamos tan rápido como podamos. El último año y medio no ha sido lo que queríamos ser. Ahora intentamos ser un poco más competitivos este año, pero seguro que también con la nueva normativa".
Sin embargo, no explicó muy bien cómo reaccionó al enterarse de la noticia (más que "en este mundo pueden pasar cosas así". "Decidan lo que decidan, están en su pleno derecho de hacer lo que quieran".
No obstante, admitió que, mirando atrás, aunque "no tiene sentido" en su opinión, "sí que aprecias esos 20 años", e incluso añadió que "sigue siendo como una segunda familia para mí".
Verstappen también sugirió que permanecerá en Red Bull más tiempo que esta temporada, tras los rumores de un cambio: "También existe la posibilidad de que no me despierte mañana. Así que entonces no habrá conducción en absoluto. Así que la vida es impredecible. Pero en general, estoy muy contento donde estoy", recordando que aún espera conducir allí hasta el final de su carrera.