El Masters 2025 de Shanghai, independientemente de cómo termine el domingo, será recordado como uno de los Masters 1.000 más sorprendentes de todos los tiempos, y la prueba de que el tenis masculino no es siempre un oligopolio de dos o tres tenistas. Pocos podrían haber imaginado que el jugador francés de 30 años Arthur Rinderknech, número 54 del mundo, superaría a jugadores de primera fila como el número 3 del mundo Alexander Zverev, Jiri Lehecka, Felix Auger-Aliassime y finalmente Daniil Medvedev para llegar a la final del Masters 1.000 chino, la final más importante de su carrera.
Pero lo que absolutamente nadie esperaba era que el primo de Rinderknech, el monegasco de 26 años Valentin Vacherot, que estuvo a punto de no clasificarse para el torneo, sería su rival en la final, eliminando a Holger Rune en cuartos de final e incluso a Novak Djokovic: ya era la primera semifinal de la historia para Vacherot, un jugador que empezó la competición en el puesto 204 del mundo y que acabará, como mínimo, como nº 58 del mundo como finalista en Shanghai.
Para llegar tan lejos, Vacherot derrotó al que quizá sea el mejor jugador de todos los tiempos, Novak Djokovic, que ha estado sufriendo dolores y molestias todo el torneo, y pidió varios tiempos muertos médicos, con dolor en las caderas. Vacherot, viendo el percal, no lo celebró cuando ganó, a pesar del enorme logro, pero Djokovic le felicitó deportivamente, diciendo que se lo merecía.
Vacherot ya se ha convertido en el jugador con el ranking más bajo en alcanzar una final de Masters 1000 en la Era Open (desde 1990), superando a Andrey Pavel, nº 191 del mundo en el Masters de París 2003. ¿Se convertirá también en el campeón de Masters con la clasificación más baja? Ese récord lo ostenta actualmente Borna Ćorić, clasificado 152 cuando ganó Cincinnati 2022.
Frente a él está su primo Rinderknech, que tampoco ha ganado nunca un título ATP, y sólo ha llegado a otra final, la del 250 Internacional de Adelaida en 2022. Gane quien gane, el título se queda en la familia...