El escándalo de las apuestas en Turquía en relación con los árbitros profesionales de fútbol (hace dos semanas se descubrió que casi un tercio apostaba en sitios de apuestas deportivas, lo que arroja dudas sobre su imparcialidad y la posibilidad de partidos amañados) se ha agravado y más de mil jugadores profesionales han sido suspendidos por la comisión disciplinaria de la Federación Turca de Fútbol (TFF) acusados de apostar en partidos.
Los fiscales del país emitieron órdenes de detención contra 21 personas, entre ellas 17 árbitros. Algunos fueron detenidos el viernes y puestos en libertad bajo fianza el lunes, otros siguen bajo orden de detención, entre ellos Murat Ozkaya, presidente del Eyupsport, club que juega en la Superlig, primera división de Turquía. Pero las sospechas van más allá de los árbitros y presidentes, llegando hasta los propios jugadores, al descubrirse que muchos habían hecho apuestas deportivas, algo que obviamente genera sospechas en los propios actores del deporte y cuestiona su integridad.
27 jugadores de la Superlig suspendidos tras realizar apuestas, uno de ellos del Galatasaray y de la selección turca
De los 1.024 jugadores suspendidos, más de 900 juegan en tercera y cuarta división. Todos los partidos de esas ligas han sido cancelados durante las dos últimas semanas. 27 de los jugadores suspendidos juegan en clubes de la Superliga, entre ellos los gigantes de Estambul Galatasaray y Besiktas, según informa DW.
Uno de ellos, el lateral izquierdo del Galatasaray Eren Elmali, también fue apartado de la selección nacional turca antes de los partidos de clasificación para el Mundial contra Bulgaria y España de esta semana y la siguiente. Elmali se defendió diciendo que las acusaciones contra él proceden de una única apuesta que hizo hace años, y que no implican a su equipo.
El presidente de la Federación Turca de Fútbol habla de una "crisis moral".
Algunos jugadores y árbitros bajo sospecha han realizado sólo una o unas pocas apuestas, pero otros realizaron cientos e incluso miles; diez árbitros realizaron más de 10.000 apuestas en los últimos cinco años, uno de ellos 18.227, según EuroNews.
El presidente de la TFF, Ibrahim Hacıosmanoğlu, describió la situación hace dos semanas como una "crisis moral en el fútbol turco" y su deber es "elevar el fútbol turco al lugar que le corresponde y purgarlo de toda su suciedad". También han solicitado a la FIFA una prórroga de 15 días de la ventana de traspasos de invierno para que los clubes puedan hacer frente a la escasez causada por las suspensiones de jugadores.