Por primera vez, los astrónomos han observado las primeras fases de una supernova, captando la muerte explosiva de una estrella masiva apenas unas horas después de que comenzara. Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en Chile, los investigadores estudiaron una estrella de aproximadamente 15 veces la masa del sol, situada a 22 millones de años luz en la galaxia NGC 3621. La explosión inicial de la estrella formó una distintiva forma aceitunada, desafiando las suposiciones anteriores sobre cómo se desarrollan las supernovas.
La rápida respuesta permitió a los científicos observar la supernova 26 horas después de su detección. Encontraron la estrella rodeada en su ecuador por un disco de gas y polvo, que distorsionó la explosión hasta convertirla en una oliva vertical, en lugar de una simple explosión esférica. Esta geometría ofrece pistas fundamentales sobre los procesos que impulsaron la violenta eyección de material del núcleo estelar.
Desvelar los secretos estelares
El investigador principal, Yi Yang, explica que las observaciones tempranas aportan datos clave sobre la evolución estelar y los mecanismos que subyacen a las explosiones de supernova de las estrellas masivas. La estrella condenada, una supergigante roja de unos 25 millones de años, tenía un diámetro 600 veces mayor que el sol en el momento de su muerte. Parte de su masa fue expulsada al espacio, mientras que el resto probablemente se convirtió en una estrella de neutrones, un denso resto estelar.
Al captar la onda de choque que atraviesa la superficie de la estrella, los científicos pueden perfeccionar los modelos de muerte de estrellas masivas y comprender mejor cómo se desencadenan estos acontecimientos cósmicos. El descubrimiento marca un hito en la astrofísica, pues ofrece una visión poco frecuente de los momentos violentos y fugaces que siguen al colapso de una estrella. Por supuesto, si quieres conocer más detalles, puedes consultar el estudio publicado el miércoles en la revista Science Advances.