Las inundaciones en todo el Sudeste Asiático se han cobrado al menos 321 vidas, y las autoridades se apresuran a rescatar a los residentes varados, restablecer el suministro eléctrico y las comunicaciones y coordinar los esfuerzos de recuperación a medida que las aguas comienzan a retroceder.
En Indonesia, la isla de Sumatra sigue siendo la más afectada, con 174 muertos confirmados, 79 personas desaparecidas y miles de desplazados, según las autoridades. En Padang Pariaman, donde murieron 22 personas, los residentes se enfrentaron a niveles de agua superiores a un metro, y algunas zonas siguen siendo inaccesibles para los equipos de rescate. En el norte de Sumatra, las autoridades enterraron a siete víctimas no reclamadas en una fosa común.
Tailandia informó de 145 muertos en ocho provincias del sur, con más de 3,5 millones de personas afectadas. En Hat Yai, los residentes siguen con el agua hasta los tobillos y muchos están sin electricidad mientras examinan los daños. "Nos afecta todo, en todos los sentidos", dijo Somporn Petchtae, un residente de 52 años.
En Malasia, donde han muerto 2 personas, la tormenta tropical Senyar se debilitó tras tocar tierra. Las autoridades advirtieron de lluvias torrenciales, fuertes vientos y mar gruesa que podrían poner en peligro a las embarcaciones pequeñas. Unos 30.000 evacuados permanecen en refugios, frente a los más de 34.000 del jueves. Las autoridades malasias han evacuado a 1.459 ciudadanos varados en hoteles de Tailandia afectados por las inundaciones y están trabajando para ayudar a los 300 restantes.