Hungría ha concedido asilo político a Zbigniew Ziobro, ex ministro de Justicia de Polonia, investigado por presunto abuso de poder y malversación de fondos públicos durante el anterior gobierno de Ley y Justicia (PiS).
Ziobro, en su día una de las figuras más influyentes del PiS y arquitecto de sus controvertidas reformas judiciales, se enfrenta a 26 acusaciones penales, entre ellas la de haber dirigido un grupo organizado que desvió dinero de un fondo de apoyo a las víctimas para fines políticos. Los fiscales también están examinando si los fondos se utilizaron para comprar el programa espía Pegasus, supuestamente desplegado contra opositores políticos.
Desde que el PiS perdió el poder en 2023, Polonia está gobernada por una coalición pro UE dirigida por el primer ministro Donald Tusk, que se ha comprometido a investigar la corrupción y a restablecer la independencia judicial. Ziobro niega haber cometido delito alguno, califica el caso de venganza por motivos políticos y afirma que no puede esperar un juicio justo en su país.
La decisión de Hungría agrava las tensiones entre Varsovia y Budapest, aliadas desde hace mucho tiempo bajo sus antiguos gobiernos nacionalistas. Las autoridades polacas reaccionaron airadamente, acusando a Ziobro de huir de la justicia, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría dijo que se había concedido asilo a varios polacos que alegaban persecución política.