La amenaza de Trump de imponer aranceles generalizados a ocho países europeos por su negativa a vender Groenlandia ha empujado a la Unión Europea a un territorio desconocido. Las disputas comerciales entre aliados no son nada nuevo, pero utilizar los aranceles como palanca sobre la soberanía territorial es algo totalmente distinto.
Para muchos europeos, la cuestión no es sólo por qué Groenlandia se ha convertido en un punto tan álgido, sino cómo puede responder la Unión Europea si la presión económica sustituye a la diplomacia. A puerta cerrada en Bruselas, esta cuestión ha dado lugar al renacimiento de un término que suena más propio de un campo de batalla que de una reunión comercial: "bazooka".

A pesar del dramático apodo, la llamada bazuca comercial no es un arma en el sentido convencional. Es la abreviatura de la herramienta jurídica más poderosa de la UE para defenderse cuando gobiernos extranjeros utilizan amenazas económicas (como aranceles, prohibiciones de inversión o presión sobre el mercado) para forzar decisiones políticas. La idea es sencilla: si se utiliza la presión económica como palanca, Europa debe tener una forma de contraatacar.
Esa herramienta existe, y tiene un nombre formal: el Instrumento contra la Coacción. Se aprobó en 2023, tras años en los que los dirigentes europeos se sentían cada vez más vulnerables a la presión económica de las grandes potencias, sobre todo Estados Unidos y China. En aquel momento, el objetivo era la disuasión (dejar claro que la coacción tendría un coste) y no las represalias.
Hasta ahora, el instrumento nunca se ha activado. Pero la amenaza arancelaria de Trump a Groenlandia ha cambiado el tono del debate. Lo que antes era una salvaguarda teórica se está debatiendo de repente como una opción real, y Macron ha instado abiertamente a Bruselas a considerar su uso. "Estará en contacto todo el día con sus homólogos europeos y pedirá, en nombre de Francia, la activación del Instrumento Anti-Coerción", dijo la oficina de Macron el domingo.
Mientras los diplomáticos de la UE se reúnen para mantener conversaciones de emergencia, la conversación ya no es sólo sobre aranceles o cifras comerciales. Se trata de soberanía, alianzas y de hasta dónde está dispuesta a llegar Europa para defender su autonomía política cuando se ejerce presión económica. Y en el centro de esa conversación se sitúa una pregunta que muchos europeos se hacen ahora por primera vez: ¿Debería Europa disparar por primera vez este "bazuca".