Cada pocos años, la muerte de Kurt Cobain vuelve a los titulares. ¿El último motivo? Un estudio revisado por expertos en el International Journal of Forensic Science que afirma que la muerte del líder de Nirvana en 1994 podría no haber sido un suicidio después de todo. La sentencia oficial se ha mantenido durante más de tres décadas: suicidio. Pero un equipo de expertos forenses independientes, dirigido por Brian Burnett, afirma que ha llegado el momento de echar un segundo vistazo. Tras reexaminar la autopsia y los detalles de la escena del crimen, sostienen que las pruebas plantean serias dudas y, en opinión de Burnett, apuntan hacia un homicidio. Aquí tienes todo lo que necesitas saber.

1. Los hallazgos en órganos sugieren complicaciones por sobredosis de heroína
Una de las primeras señales de alarma que observó el equipo fue en los análisis de los órganos de Cobain. Según su revisión, las pruebas apuntan a una privación de oxígeno por sobredosis de heroína y no a una muerte inmediata por disparo. En otras palabras, la lesión mortal podría no haber sido instantánea, lo que es inusual en un escenario típico de suicidio. Este detalle por sí solo arroja dudas sobre el relato oficial, porque sugiere que pudo haber un periodo de tiempo durante el cual Cobain estaba vivo y vulnerable, algo que no encaja fácilmente en la cronología aceptada de los hechos.
2. Las manos limpias plantean dudas
A partir de ahí, los investigadores pasaron al detalle aparentemente pequeño pero significativo de las manos de Cobain. En la escena del crimen, sus manos parecían notablemente limpias. Eso puede parecer trivial, pero en un escenario caótico en el que hay un gran consumo de drogas y un arma de fuego, llama la atención. Unas manos limpias podrían indicar que Cobain no manejó el arma como describe la historia oficial, o al menos que no lo hizo completamente solo.
3. Extraña colocación de los casquillos
A continuación, el propio casquillo. Según la mecánica estándar, el casquillo debería haber caído en un lugar predecible tras la descarga de la escopeta. Sin embargo, en la escena del crimen se encontró en un lugar que no se corresponde con el funcionamiento del arma. Si combinamos esto con las manos limpias y la cronología de la sobredosis, la escena empieza a parecer menos un suicidio y más algo que justifica una investigación más a fondo.
4. Kit de heroína bien ordenado
El botiquín de heroína de la escena también parecía extrañamente organizado. Las jeringuillas estaban tapadas y alineadas ordenadamente, difícilmente lo que cabría esperar de un momento de pánico y caos suicida. Para el equipo, ésta era otra pieza del puzle que no encajaba en la historia convencional. Sugiere un nivel inusual de control durante el acto o posiblemente la intervención de otra persona. Aunque es imposible sacar conclusiones sólo de esto, se añade al patrón de incoherencias.
5. Incoherencias de la nota de suicidio
Por último, está la propia nota de suicidio, quizá la pieza más debatida de todas. La mayor parte de la nota se lee como si Cobain reflexionara sobre el agotamiento y se alejara de las presiones de su vida y de la banda. Los investigadores afirman que la parte superior habla de abandonar la banda. Sin embargo, las líneas finales, donde se menciona explícitamente el suicidio, parecen visualmente diferentes: más grandes, más temblorosas, con letra distinta.
¿Qué significa esto?
Los investigadores no pretenden saber exactamente lo que ocurrió ni nombrar a un sospechoso. Su argumento es más sencillo: la suma de estas incoherencias (hallazgos en los órganos, manos limpias, colocación de los casquillos, kit de heroína y la nota) plantea suficientes dudas como para justificar al menos la reapertura del caso. Sin embargo, la policía de Seattle y el forense del condado de King se mantienen firmes. Mantienen que la investigación original fue exhaustiva y que la sentencia de suicidio sigue en pie. Así que tendremos que esperar a ver cómo evoluciona la situación...