Irán ha confirmado la muerte de Ali Larijani, tras lo que las autoridades describieron como un ataque aéreo conjunto estadounidense-israelí en el que también murieron su hijo, ayudantes y guardaespaldas.
Los dirigentes iraníes rindieron homenaje a Larijani como figura clave del sistema político y de seguridad del país, mientras que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica confirmó que el comandante basij Gholamreza Soleimani también había muerto en otro ataque. Funcionarios iraníes condenaron los ataques y advirtieron de represalias.
Mientras tanto, Benjamin Netanyahu se dirigió a la opinión pública iraní, instándola a "celebrarlo" y afirmando que las fuerzas israelíes estaban atacando a figuras del régimen. Sus declaraciones, pronunciadas desde un centro de mando militar, son una señal de la intensificación de la campaña psicológica y militar a medida que el conflicto continúa sin un final claro a la vista.