El asunto de los impuestos en la producción británica de videojuegos lleva dando vueltas más de un año. Compañías y gobierno no alcanzan un acuerdo para aliviar los impuestos y las reacciones se multiplican mes a mes.
La última carga llega desde el presidente de Activision, una de las editoras más poderosas, que califica de "error terrible" la negativa del gobierno a una posible reducción de impuestos. Bobby Kotick amenaza con llevar su producción británica a otros países, pues "hay muchos otros lugares donde fomentan la industria del videojuego". La filial de Activision en el Reino Unido está compuesta por más de 600 empleados, desarrolladores cuyo futuro es hoy más incierto y cuyas alternativas pasarían por el cada vez más extendido "éxodo de talentos" a estudios extranjeros.
El mismísimo Ian Livingstone tocó el asunto de la industria británica, la financiación y el citado éxodo en entrevista con Gamereactor. Además, puedes encontrar el ejemplo de Bizarre y Activision comentado en este artículo de opinión.