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Análisis del monitor OMEN 25i

¿La nueva mejor opción de entrada en pantalla de gaming para las 25"? Lo analizamos.

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Análisis del monitor OMEN 25i
Las 25 pulgadas pueden quedar cortas... si no pones dos pantallas.

Tras los coqueteos con los formatos curvos y aparte de las opciones más raras ultrapanorámicas, el subsector de los monitores de gaming para PC (aunque sabemos que muchos también los usáis para consolas) se ha asentado en los últimos años en unos parámetros muy bien definidos. Quizá el rey de reyes hoy por hoy es el 27" 1440p por la distancia habitual de visualización, pero hay muchos usuarios que no pueden encajar este formato, ya sea por cuestiones de espacio o de precio (o que prefieren tener dos monitores), y deben optar por el más tradicional de 24 o 25 pulgadas full-HD. Con el OMEN 25i de 24,5 pulgadas HP quiere recordar que es una opción que no desmerece para nada (la diferencia de tamaño es mínima y la de resolución solo se nota muy de cerca) y, a la vez, propone un modelo con la última tecnología a precio más asequible.

Por supuesto hasta ahora solo he tocado la relación principal tamaño/resolución para ponernos en situación, pero lo que determina finalmente la calidad de una pantalla es su tecnología de base, su velocidad de respuesta y refresco, los estándares que cumple o el trato de los colores. En todo esto pretende destacar el último OMEN 25i para que no se trate de otro monitor full-HD del montón, y también se saca de la manga alguna innovación adicional. He estado jugando y trabajando con él durante dos semanas y ya puedo comentaros sus bastantes pros y sus contados contras.

Lo primero que llama la atención, aunque es ya esperable en el fabricante, es el diseño del aparato en sí. Los monitores OMEN ya vienen siempre con la disposición en rombo en el soporte trasero, replicada como es seña de identidad en la base que sostiene la pantalla. Es robusta, gira fácilmente y se monta en un periquete (puedes usar destornillador para un solo tornillo, pero también lleva una anilla para ajustarlo manualmente sin herramientas). Además, deja bien a mano las distintas entradas y puertos, amén de permitir colgar los auriculares en su saliente trasero. La accesibilidad en diagonal es considerablemente mejor que la de otras marcas que se siguen empeñando en esconder los puertos traseros o hacerlos muy inaccesibles, lo que molesta bastante para los que estamos acostumbrados a cambiar de dispositivos, hacer stream y demás. En esta línea, los controles del monitor, escondidos a la derecha de la pantalla por detrás, son sorprendentemente fáciles y cómodos de usar.

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Parte trasera organizada y accesible gracias al diseño en rombos.

Lo único que choca un poco respecto a la fabricación de los monitores de HP y de OMEN es ese marquito de imagen negra que presentan en los bordes laterales y superior (en el inferior está tapado por el marco físico). Es verdad que te acostumbras enseguida, pero es un poco desconcertante y confuso que no aproveche todo el espacio visible de pantalla hasta los bordes, algo que se nota especialmente al juntar dos o tres pantallas.

La imagen en sí es muy buena, 'demasiado' si vienes de un full-HD algo antiguo. Nos referimos a que el brillo y el contraste por defecto son espectaculares, pero recomendamos bajarlo un poco para sesiones de trabajo o de juego que vayan a ser largas o en oscuridad. Para esto el OMEN Gaming Hub incluye distintos perfiles y de todos modos se pueden retocar las distintas barras (por ejemplo, hay un perfil nocturno cálido algo exagerado). La única pega aquí es que, al entrar en estas opciones de la app de OMEN, la pantalla parpadea un par de veces, lo que resulta extraño y molesto. Luego, en el panel de control de la gráfica, se puede elegir entre la frecuencia de actualización de 60 Hz, 144 Hz o esos 165 Hz de los que presume el fabricante y que ofrecen una suavidad muy agradable a la vista.

También en esta app están los distintos filtros que procuran mejorar la nitidez, así como las dos innovaciones estrella de este modelo: Game Remaster (Remaster para juegos) y Superposición del punto de mira. El primero se esfuerza para que tus títulos clásicos (imagina ese Quake sin remasterizar, o incluso juegos 2D de antaño) se vean mejor en una pantalla moderna con esta gran definición y colores, y la verdad es que no va nada mal. Lo otro estaría prohibido en algunos campeonatos: sobreimprime la mirilla e incluso mejora su contraste respecto a los colores del juego que haya en el fondo para apuntar mucho mejor. Figura junto a otras superposiciones (como el contador de fps o el temporizador) y seguro que os es muy útil en algunos títulos de disparos.

En cuanto a las opciones de sincronización, hay que agradecer que este OMEN 25i acepta tanto Nvidia G-Sync como AMD FreeSync Premium Pro, para evitar lagrimeo en la mayoría de los juegos. Aparte de esto, es una pantalla IPS veloz, que responde en 1 ms.

Por lo demás respecto a la calidad de imagen, la pantalla trabaja muy bien cuando se trata de jugar siempre que la configures correctamente. Hemos probado desde juegos de carreras hasta oscuros shooters y nos hemos sentido cómodos y precisos. Pasamos bastantes horas con la beta de Back For Blood, un título frenético donde "no se ve ni de cantar" y podíamos notar la ventaja en muchos aspectos. Y lo mismo para trabajar: volver al monitor anterior es como levantarse con legañas, pues la imagen está mucho más pálida y lavada. Sin duda, lo más destacable de este OMEN 25i es cómo trata los colores más vivos, con sus 8 bits de profundidad para 16,77 millones de tonos muy brillantes. Eso sí, el rendimiento en HDR no es nada del otro mundo, como es tristemente la costumbre en monitores, y no esperes los mejores ángulos de visión por mucho que sea IPS (está pensado para estar una persona delante) ni la mayor precisión en fotografía. Esto es para jugar principalmente, no para ver pelis o hacer edición profesional.

Con estas características el OMEN 25i es una buena opción para quien busca un monitor de hasta 24-25 pulgadas de una calidad de imagen y construcción por encima de la media, si bien tendrá que pagar su precio de novedad (sobre los 250 euros). Me encantan su diseño, sus colores brillantes y su respuesta/sincronización, y tengo poca pega quitando los marcos, los parpadeos en el panel de control o que un par de veces se quedó un poco 'palmera' al encender el equipo porque no se enteraba de que tenía señal DisplayPort entrante. En todo caso, un modelo muy competitivo en su gama.

Análisis del monitor OMEN 25i
El OMEN 25i puede funcionar en pareja, pero los marcos negros cantan.
08 Gamereactor España
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