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Assassin's Creed: Rogue

Análisis de Assassin's Creed: Rogue para PC

El cierre de la segunda trilogía de los asesinos de Ubisoft vuelve con mejor cara, un maquillaje que no sirve para esconder sus carencias.

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El siguiente análisis está hecho sin haber jugado previamente a las versiones de Xbox 360 y PS3 estrenadas en 2014. Se tiene en cuenta la calidad gráfica del juego, pero también se analiza la obra al completo. Si lo deseas, puedes consultar el análisis de las versiones anteriores aquí.

Como dice el refrán "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Si ya jugaste a Assassin's Creed: Rogue y vienes a ver qué cambios ha sufrido su traslado a PC, te basta con eso. Si, como yo, has esperado a su aterrizaje a los 1080p, te recomiendo seguir leyendo pero haré un adelanto: no seré amable con el juego. Llevo siguiendo la franquicia desde su origen y este título es un refrito descarado de Assassin's Creed III y Assassin's Creed IV: Black Flag. Si bien es cierto que se han sabido escoger bien los ingredientes y el plato, al final, es comestible; no se puede obviar la evidente sensación de déjà vu que se desprende al probarlo.

Yendo por partes, empecemos por la historia. Shay Patrick Cormac es un asesino a las órdenes de un joven Aquiles Davenport, aquél que en un futuro sería el mentor de Connor, el protagonista en Assassin's Creed III. Tras una misión encomendada por su mentor que acaba en un auténtico desastre, Shay decide que el credo es un peligro para la humanidad. Después de ser descubierto traicionando a sus hermanos, es perseguido y dado por muerto. Casualidades aparte, es rescatado por los templarios y acaba enrolado en su cruzada.

Assassin's Creed: Rogue
Todas las pantallas que ilustran este análisis pertenecen a la versión PC de AC: Rogue.

Aunque el juego abra con la voz de Shay diciendo "Una vez fui Asesino... ahora les doy caza. Debo destruir a aquellos que osaron llamarme hermano", la verdad es que ni la historia ni su personaje consiguen transmitir esa sensación de caza. Más bien parece que Shay y sus excompañeros tengan la mala suerte de cruzarse por casualidad al perseguir un interés común: los frutos del edén. Además el tráiler del juego es totalmente engañoso; en el juego no se observa atisbo alguno de la historia oscura y amarga que transmite el clip. El asesino templario tiene el mismo carisma que un tablón de madera y se siente casi culpable de ir matando a sus antiguos camaradas, mientras en el tráiler parece el más malote del barrio. El resultado final es una historia tirando a sosa, aunque hace algunas cosas mejor que la del pirata Kenway.

Primero, no es gratuita. Sirve de cierre a la trilogía e incluso de nexo con Assassin's Creed: Unity. Se entienden diversos cabos sueltos y hay algún que otro momento emotivo. Pero no es para tirar cohetes. Teniendo en cuenta las herramientas de las que disponían en Ubisoft Sofia, se podría haber hilado una trama mucho mejor. Y segundo, es una historia con más coherencia que la del carismático pirata de Black Flag. Se omite el aprendizaje, siendo asesinos desde un principio, con lo que se justifican nuestras habilidades. No como con Edward que, sin comerlo ni beberlo, sabía hacer asesinatos aéreos o utilizaba bombas de humo cual maestro asesino. A pesar de estos puntos a favor, el hilo conductor de la historia está bastante difuminado. No se llega a entender bien la intención de los asesinos ni la de Shay. ¿Por qué Aquiles busca los frutos? ¿Por qué Shay acata órdenes templarias sin cuestionarse nada?

Como Rogue es un refrito, se sirve también de la aparición estelar de viejos conocidos de la historia como Haytham Kenway o Adéwalé para darle salsa a la trama. Curiosamente, pese a ser dos personajes secundarios, son de los más carismáticos de la trilogía. Se sigue dejando ver la actitud inclemente de Haytham, muy presente en el juego y protagonista de dos de los mejores momentos del mismo. A diferencia de Unity, aquí se vuelve a dar importancia a Abstergo y se desvelan un par de secretos interesantes. Pueden quedarse en nada, pero al menos por ahora no parecen paja.

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Yendo a lo peor, toca hablar de la experiencia de juego. Assassin's Creed: Rogue ha querido recuperar lo mejor de sus dos predecesores recientes, meter un par de localizaciones nuevas y hacer creer que con eso es un juego nuevo. Tiene exactamente la misma interfaz que Black Flag, los menús calcados, las animaciones (salvo un par de nuevas) son idénticas y la inteligencia enemiga es tan torpe como siempre. Hay un par de nuevas armas: un rifle de dardos que recuerda a la cerbatana de Aveline (la protagonista de Liberation) y un lanzagranadas parecido a la pistola guillotina de Reyes Muertos, el primer DLC de Assassin's Creed: Unity. Lo mejor siguen siendo los combates navales, en los que se añaden impedimentos como los icebergs, el agua helada y la posibilidad de ser abordados por navíos enemigos.

En Assassin's Creed: Rogue hay muchísimo contenido extra añadido con calzador para alargar la experiencia. Si vas directo a la historia principal, el juego se completa en poco más de ocho horas. Acabar Rogue al cien por cien seguramente conlleve tres o cuatro veces más ese tiempo. Los elementos como la caza o los abordajes sirven para desarrollar el equipo y también el barco, aunque no son imperativos para completar el título. En mi caso, y a pesar de que en algunas misiones el juego avisa que sería conveniente mejorar el barco, apenas he realizado tres o cuatro ampliaciones en la capacidad ofensiva de Morrigan (el barco de Shay). Respecto al protagonista, no he llevado a cabo ni una sola mejora en su equipo. He terminado el juego con Shay tal y como lo empecé.

A Ubisoft se le ha ido de las manos el tema del contenido adicional en varias de sus franquicias. En algunas como Far Cry no parece tan descarado y en otras como Watch Dogs, desentona demasiado. En Rogue se vuelve a reciclar el aspecto de las torres de control, que aquí son las atalayas y sirven para descubrir nuevos aspectos de cada zona. Vuelven los cofres a tutiplén, las salomas (casi todas son de Black Flag), los coleccionables y las misiones de asesinato. En este último aspecto sí que hay variaciones, ahora se frustra un asesinato. La mecánica es buscar a la víctima y luego a los asesinos y eliminarlos antes de que puedan perpetrar el crimen. El sistema de búsqueda es el que se usaba en el modo multijugador en línea de las anteriores entregas, con el círculo ampliándose a medida que nos acercamos a nuestra presa. Por cierto, Assassin's Creed: Rogue no incluye multijugador.

Assassin's Creed: Rogue

El sistema de combate es el mismo que usan Black Flag o Assassin's Creed III. Está a años luz de lo visto en juegos similares como la saga Batman Arkham de Rocksteady. Basta con bloquear y contraatacar, los enemigos no embisten a la vez y es un sistema tan sencillo que hace que el sigilo sea totalmente innecesario. Es triste. Lo que empezó como un sistema innovador en las dos primeras entregas de la saga ha acabado degenerando en algo sin pies ni cabeza. Shay puede con lo que se le eche encima, no importa el número de enemigos del que estemos hablando.

Lo nuevo en PC

Normalmente aquí es cuando hay dos o tres párrafos referidos a los aspectos técnicos, a los cambios hacia otra plataforma. En esta ocasión basta con uno e incluso con esta frase: si jugaste a Assassin's Creed IV: Black Flag para PC te encontrarás con la misma calidad gráfica, aunque mejor portada. Extendiendo un poco más lo dicho, Assassin's Creed: Rogue no es tan exigente con las especificaciones técnicas de los compatibles como lo fue Black Flag. Tampoco tiene más errores que los que tenía en Xbox 360 y Playstation 3 (bichos, básicamente). Funciona sin problemas a 1080p con todas las configuraciones al máximo, sin tirones. Por último, no hay más PNJ poblando la ciudad de Nueva York. Incluso, si tenemos en cuenta Assassin's Creed III, hay menos habitantes en la ciudad.

En resumen, cualquier acérrimo fan de la saga de los asesinos debería estar insatisfecho con el adiós de la franquicia a la séptima generación de consolas. Su paso a PC ofrece lo mismo que la versión de Black Flag y, teniendo en cuenta que Rogue llega casi un año y medio después, hablamos de un producto sobrepasado técnicamente por muchos otros en la actualidad. Dejando de lado el trato a la franquicia y su coherencia, hablamos de un juego divertido, bonito y largo. Assassin's Creed: Rogue recoge las partes buenas de los juegos de Connor y Edward, aunque también arrastra las malas. Si te gustaron, lo disfrutarás. Pero no deja de ser una triste despedida a las consolas que lo vieron llegar con un nuevo motor gráfico. Por eso, y porque no se puede olvidar que el juego es una simbiosis descarada de otros dos juegos, aprueba por los pelos.

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05 Gamereactor España
5 / 10
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Cierra la trilogía de la pasada generación y sirve de nexo para Assassin's Creed Unity. Es una bonita postal y no deja de ser divertido.
-
El contenido adicional está metido con calzador. No parece un juego nuevo, es un refrito de sus dos predecesores recientes. Las mecánicas rompen con el sigilo, haciéndolo innecesario. La versión de PC llega en un momento en el que ya está desfasada.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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