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Balan Wonderworld

Análisis de Balan Wonderworld

¿Realmente es tan malo Balan Wonderworld? El plataformas 3D masacrado tiene más para quien llega hasta el final.

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Con un par de semanas de retraso, por fin llegamos al mundo maravilloso de Balan. La explicación es simple: no me creía que un juego tan laborioso como Balan Wonderworld pudiera analizarse con un par de pantallas; mucho menos después de haber comprobado en su condenada demo la diferencia entre el capítulo uno y el seis. Decisión acertada, pues ni de broma este es el juego desastroso que muchos criticaron irresponsablemente con tan solo echarle un par de horas para tener el análisis antes que nadie. Aunque tampoco es la joya que podría haber sido entre este reencuentro de Yuji Naka y Naoto Oshima al cobijo de Square Enix.

Balan Wonderworld es un plataformas 3D de pequeños mundos abiertos al estilo tradicional que se define con una palabra, alegría. Es una producción potente y ambiciosa que ha querido seguir el camino que ha ensanchado Super Mario Odyssey tras la recuperación de la senda de indies como Yooka-Laylee o Super Lucky Tale. Tiene todos los elementos: una historia para todos los públicos, personajes muy llamativos, una paleta de color saturada, varios objetivos por fase que hay que coleccionar para desbloquear más capítulos, disfraces que otorgan habilidades y habilidades que abren caminos, jefes finales enormes pero simples y música, muchísima música.

Balan Wonderworld

Lo mejor de todo el juego es la producción audiovisual, a pesar de estar mal rematada. Así que Balan Company ha optado porque las imágenes y los sonidos sean quienes lleven el peso narrativo. Parco en explicaciones, desde el minuto uno te va llevando adelante a base de vídeos cinematográficos de exquisita producción, en los que el misterioso personaje volador toma las riendas de la trama. Sin embargo, no funciona como una historia, sino doce distintas que tienen como protagonistas a personas normales que se han visto abrumadas por la tristeza por alguna desgracia. Las pequeñas vidas de la chica a la que le gustaban los bichos o el ambicioso jugador de ajedrez son contactos con otras realidades, o fantasías, que marcan muy bien el ritmo entre jugar y mirar.

Emma o Leo, al que escojas, va a ir arreglando sus vidas con ese remate final que es echarse un bailecito juntos, sin saber que poco a poco están superando su propia depresión. Amigos de viaje que van a resultar imprescindibles en su gran batalla final. La compañía, el apoyo y ayudar a los demás son los valores que transmite con su tono innegablemente infantil y apto para todos los públicos.

¿Es, por tanto, un plataformas 3D facilón y bobo? El primer mundo, el de la demo, fue el que llevó a pensar eso en un primer momento. Es una sucesión lineal de obstáculos simples, batallas contra la nada y pequeños puzles de escenario insustanciales que no tienen ningún misterio. Y el segundo, el del mar, probablemente el más feo, aunque al menos ya aporta algo de verticalidad. Pero no es hasta el tercero cuando Balan Wonderworld empieza a demostrar que hay un buen trabajo de diseño de escenarios que va más allá de intentar que sea vistoso, sino también disfrutable desde un punto de vista jugable. Hay altibajos en la calidad de las pantallas, pero tienen un tamaño ideal para que no se hagan ni cortos ni largos y están repletos de sorpresas que no solo invitan, sino que obligan a rebuscar por cada rincón.

Balan Wonderworld

La clave del gameplay está en cómo se van combinando las habilidades de los disfraces con los caminos cortados. Cada tres mundos hay que coleccionar un número mínimo de estatuíllas Balan para descubrir los tres siguientes. La primera vez que pases por una zona te dejarás muchas sin recoger, sencillamente porque no puedes, pero hay un muy buen equilibrio entre las que están más o menos al alcance y las necesarias. Así consigue que no haga falta ir repitiendo niveles cada dos por tres para amasar. En toda mi partida, solo he tenido que hacer el repaso de dos fases para "desatacarme", es decir, que ni 10 minutos he perdido. Por tanto, el juego te deja seguir avanzando y encontrando más disfraces para que después, cuando te apetezca, te pongas a completar. Por último, al habilitar varios puntos de cambio de vestuario por fase, han hecho muy accesible este "grindeo"; sin embargo, no dan libertad total para ponerle un poco más de picante.

Hay un aliciente tanto o más grande que las estatuíllas para repetir niveles, y son los propios disfraces. No te creas que en tu primer paso por cada mundo los consigues todos, no. Hay muchos aún más escondidos que los propios trofeos y se pueden ver los huecos en el propio menú de vestuario. Los desbloqueos también están coordinados: por ejemplo, hasta que no tengas uno para saltar grandes distancias, que llegan en los mundos 8 y 9, no podrás conseguir ese doble salto (que está en el 2) que llevas ansiando desde el minuto uno. Esta impaciencia invita a ir probando de vez en cuando alguna locura que hasta puede llegar a salir bien.

Esta es la idea general de un juego que tiene más miga de la que aparenta y que se va complicando bastante a medida que pasan las pantallas. Los controles y la cámara responden bien, y los enemigos intermedios nunca son un problema, pero hay ciertos momentos al final que pueden parecer demasiado complicados en comparación con cómo empezó, y hacerse cuesta arriba a un niño pequeño. Hay un modo a dobles de ayuda, pero no he tenido ocasión de probarlo.

Balan Wonderworld

Pese a esta idea general bien planteada, estructura y equilibrada, a medida que avanza la partida da la sensación de que muchas de las estatuíllas más "escondidas" están realmente en sitios inaccesibles, sin más. Le falta ese ingenio a la hora de ubicarlas o de montar un puzle interesante que aproveche ciertos poderes especiales. Al contrario, es como si volver a Leo o a Emma habilidosos fuera la única meta. Además, de los más de 60 disfraces, varios aportan la misma capacidad o casi idéntica, por lo que se van pisando entre sí. Digamos que hay unos 10 o 12 esenciales para todo el juego, otros 30 son útiles para su pantalla concreta y el resto, de relleno.

También se utilizan en los jefes, claro está. Cada fin de sección es un despliegue de medios muy llamativo que suele quedar en una secuencia de tres golpes de lo más simplona, aunque los últimos pueden poner al jugador en apuros. Mención especial al jefe final, un combate guiado bastante largo que revela el secreto de esta historia, que a su vez queda ligeramente abierta.

Mencionado el gran trabajo de diseño de personajes y de temática de mundos, enriquecidos por esos vídeos cinematográficos y una banda sonora excepcional, comentaba que el problema es el remate. El estilo artístico ayuda a camuflar un poco la pobreza técnica en algunos casos, pero hay un problema de estabilidad terrible. En una PS4 estándar, las caídas de fotogramas son constantes en varios niveles, sobre todo a partir del mundo 7. Square Enix debería haber ayudado a Balan Company a lanzar el juego impoluto. Al menos, el aumento de la velocidad de movimiento de la versión final respecto a la demo ha servido para corregir un error que sí era fatal.

Balan Wonderworld es un plataformas 3D bonito, equilibrado, alegre y con más miga de lo que parece. La demo desastrosa y lenta le hizo mucho daño y el acabado técnico se lo sigue haciendo, pero ni mucho menos es un juego malo. Se le puede dar una oportunidad.

Balan Wonderworld
06 Gamereactor España
6 / 10
+
Banda sonora. Sus historietas en vídeo. Progresión muy equilibrada.
-
Mal acabado técnico. Estatuíllas finales con poca miga. Batallas contra jefes.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Sergio Figueroa

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