Como cabras (Goat)
Sony parodia la NBA con Stephen Curry como productor en una película deportiva convencional pero entretenida.
La última película de animación de Sony, que utiliza un estilo similar al visto en las películas de Spider-Man y Las Guerreras K-pop, da vida a la expresión 'Goat', o Greatest of All Time, en una historia sobre una cabra que sueña con convertirse en jugador de baloncesto. Sin estar directamente afiliada a la NBA (producida y con voz de Stephen Curry en la VO, suplantado por el ex-NBA Juancho Hernangómez en España), es sin embargo el equivalente de la película F1 para los aficionados al baloncesto, pero especialmente dirigida a un público más joven que también sueña con convertirse en grandes estrellas del baloncesto en el futuro (o lo que sea que sueñen)... y está más acostumbrado al estilo visual y narrativo hiperactivo y sobreestimulante de la generación TikTok, con constantes gags visuales que salen de la pantalla, ruidos estridentes y gritos.
El guión básicamente se escribe solo: un niño sueña con convertirse en una estrella del baloncesto después de ver un partido con su madre, que le insta a soñar a lo grande. Cuando crece, ganándose la vida a duras penas, se da cuenta de que cumplir los sueños no es tan fácil como parece, sobre todo con factores que escapan a nuestro control... como el hecho de que él es una cabra, y en este universo todas las estrellas del baloncesto son animales grandes: rinocerontes, búfalos, jirafas, osos, pumas...
Finalmente, surge una oportunidad para la joven cabra, al que pone voz Caleb McLaughlin, de Stranger Things, en la versión original (Álex González en el doblaje español), demuestre su valía. La historia se desarrolla de la forma más predecible, con algunos puntos argumentales forzados y sin mucha profundidad para ninguno de los personajes secundarios, pero algo que el guión realmente clava es mostrar el poder que tienen los deportes no sólo en quienes los practican (el trabajo en equipo, el lograr los propios objetivos y todo eso), sino también los efectos de los deportes a nivel colectivo. Las comunidades que se construyen en torno a un equipo local, la unidad y el sentimiento de pertenencia a una identidad compartida, los vínculos que se crean entre los aficionados que permanecen unidos independientemente de los resultados deportivos, y cómo a veces lo único que necesitamos para superar nuestros obstáculos es el apoyo de los demás.
Visualmente, la película es asombrosa, como ya esperábamos de Sony Pictures Imageworks. Presenta el mismo estilo de mezclar animación en 3D con una sensación tradicional en 2D, pero lo bueno es que no parece una copia de Spider-Man, Los tipos malos o Las guerreras K-pop, sino que se sostiene por sí misma: es un poco menos plana y más suave que otras películas similares, que a veces parecen demasiado estilizadas para su propio bien y resultan agotadoras de ver.
Los diseños también son excelentes. Hemos tenido demasiadas ciudades modernas, futuristas y prístinas pobladas de animales antropomórficos, y a veces es difícil diferenciar Los tipos malos de Zootrópolis. En cambio, las ciudades con aspecto humano de Como cabras están completamente devoradas por la naturaleza y la vegetación por todas partes, casi parecen ciudades abandonadas, postapocalípticas... pero tiene sentido, porque al fin y al cabo son animales.
En particular, los partidos de baloncesto son brutales: por suerte, la película no está directamente afiliada a la NBA, así que tienen más libertad para volverse locos con canchas de fantasía que encajarían perfectamente en un juego de baloncesto de Mario (no hemos tenido ninguno de esos en unos cuantos años, ¿qué pasa, Nintendo?), con canchas llenas de enredaderas, hielo derritiéndose y ríos de lava.
La única (pero notable) mancha en el fantástico diseño visual es el atroz product placement de una marca de coches que prefiero no decir, con primeros planos de coches fotorrealistas que quedan completamente fuera de lugar... y, por supuesto, al ser una película de Sony, hay consolas PlayStation 5 (modelo Slim) por todas partes.
En general, Como cabras no es una película revolucionaria ni mucho menos, y está lejos de las películas más audaces e ingeniosas de Sony Animation. Pero es un relato sólido y estilísticamente muy original de una historia clásica del "underdog", que se ha contado cientos de veces, exactamente el tipo de narración que adoran todos los aficionados al deporte, y el tipo de historia que nos inspira. Además, la película sabiamente pone el foco en el poder que tiene el deporte en una comunidad local: más que un equipo al que apoyar, una familia a la que pertenecer.
Habría sido brillante si ese aspecto se hubiera explorado con un poco más de profundidad, en lugar de precipitar un giro argumental muy poco desarrollado en el tercer acto, que además resulta algo incongruente. Pero Como cabras sigue siendo siempre entretenida, encantadora, divertida (aunque quizá un poco cansina con la acumulación de gags y referencias Gen Alpha), y visualmente preciosa. El público más joven, especialmente los aficionados al baloncesto, probablemente saldrán del cine asombrados e inspirados, y eso es lo más importante para una película como ésta.



