La política conservadora Laura Fernández ha ganado las elecciones presidenciales de Costa Rica, convirtiéndose en la segunda mujer presidenta del país centroamericano. Con el 94% de los votos escrutados, Fernández obtuvo el 48,3% de los votos, superando el umbral del 40% necesario para evitar una segunda vuelta. También se prevé que su Partido del Pueblo Soberano obtenga la mayoría en el Congreso, aumentando su presencia de ocho a 30 escaños de un total de 57.
Fernández, ex jefa de gabinete del presidente saliente Rodrigo Chaves, hizo campaña sobre una plataforma de seguridad y estabilidad, prometiendo una transformación "profunda e irreversible" del panorama político de Costa Rica. Ha prometido mantener políticas duras contra la delincuencia y la corrupción, al tiempo que incluye a Chaves en su administración.
Su victoria refleja un cambio más amplio hacia un liderazgo conservador en toda América Latina, impulsado en parte por la preocupación de los votantes por la delincuencia y la corrupción. Los principales rivales de Fernández quedaron muy rezagados: el economista Alvaro Ramos obtuvo aproximadamente un tercio de los votos y la ex primera dama Claudia Dobles menos del 5%.
Un punto central del programa de Fernández es la lucha contra la violencia relacionada con las drogas, que ha aumentado en los últimos años. Ha prometido emular el enfoque de línea dura del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que incluye penas de prisión más duras, la construcción de un centro de máxima seguridad y medidas de emergencia específicas en zonas de alta criminalidad...