La noticia de la tarde está siendo la sorprendente salida de Xabi Alonso del Real Madrid. El club blanco ha emitido un comunicado doble hace apenas una hora anunciando la marcha de su entrenador actual y que Álvaro Arbeloa, excompañero y amigo cercano del tolosarra, asumirá el cargo de técnico principal del primer equipo. Sin anunciar plazos o detalles del contrato, se espera que Arbeloa coja las riendas hasta fin de temporada como mínimo. Alonso corta así un contrato que era de tres años y que empezó esta campaña.
La noticia llega ni 24 horas después de la derrota frente al FC Barcelona por 3-2 que dio otra Supercopa de España a los blaugrana, la tercera final consecutiva que ganan al Madrid. Sin embargo, la sensación en el entorno blanco era que el equipo había competido mejor de lo que se esperaba, y había una práctica unanimidad en los medios afines respecto a la continuidad del técnico a corto plazo. Todos se equivocaban.
Aunque el comunicado habla de "mutuo acuerdo", se desconocen los entresijos de la ruptura. Los medios nacionales ya especulan con un despido fulminante, una decisión que el presidente Florentino Pérez ya tendría sopesada de antes y tomada desde la derrota de anoche. Que Xabi Alonso no haya conseguido implantar su estilo o que el equipo no acabara de definir su apuesta, junto a la imagen a la defensiva dejada estos días ante Atlético Madrid y Barça, habría sentenciado su futuro.
Sin embargo, otra corriente de especuladores, sobre todo internacionales, está sugiriendo que ha sido decisión de Alonso, y no del máximo mandatario (y por tanto tampoco en consenso), la de abandonar el club, alegando en este caso pérdida absoluta de autoridad sobre la plantilla y respecto al club. Episodios como el de Kylian Mbappé evitando que sus compañeros hiciera un pasillo de honor a los campeones y desdiciendo la orden del técnico respaldan esta teoría.
Sea como fuere, y quizá se conozcan los motivos y cómo se ha fraguado la separación en las próximas fechas, Álvaro Arbeloa, hasta hoy entrenador del Castilla (segundo equipo del Madrid) y sin experiencia alguna en Primera División de LaLiga como técnico, es la arriesgadísima apuesta de Florentino Pérez para lo que queda de temporada.