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Disintegration - impresiones beta

El shooter táctico de V1 Interactive se deja jugar cada vez más y sigue siendo igual de prometedor pese a los problemas técnicos.

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Esta semana V1 Interactive abrió las puertas a un selecto número de jugadores y nos invitaron a participar en las pruebas técnicas cerradas de la beta de Disintegration en los live servers. Y como ya nos dejó muy buenas sensaciones en la breve partida que pudimos echar tras su anuncio el verano pasado, estábamos deseando poder probarlo más a fondo. Lo bueno es que tras esa beta técnica cerrada de los últimos días, este fin de semana cualquiera puede probar Disintegration en beta abierta.

Los Rayonne, La Nube de Hierro y Romer Shoal

La premisa nos encanta. Estamos en un futuro distante en el que la humanidad ha transferido sus cerebros a cuerpos de robots mecánicos, y desde dentro de estas carcasas a modo de exoesqueletos nos dedicamos a combatir contra una amenaza post-humanista llamada los Rayonne. En el trasfondo de la historia hay una pandemia global (vaya, qué oportuno) llamada "The Frost" ("La congelación"), con tal impacto sobre la humanidad que las naciones han colapsado bajo el peso del caos resultante. Así llegó el hombre al filo de la extinción. ¿La solución? Deshacernos de los cuerpos de carne débil y cargar nuestras memorias en unas máquinas. Lo que pasa es que a algunos les ha venido demasiado bien el cambio y quieren aprovecharse de la situación (los que se convierten en Rayonne), mientras que otros quieren volver a ser humanos.

El juego se sitúa en un punto en la línea temporal en el que los Rayonne pretenden forzar la "integración" y acometer sus planes post-humanistas. Para conseguirlo, emplean gigantescas naves espaciales que dominan los cielos, y nos cuentan que una de ellas se llama The Iron Cloud (La Nube de Hierro). El director del juego y cocreador de Halo Marcos Lehto nos lo dijo mientras nos explicaba cómo la porción en solitario del juego pone a los usuarios en la piel de Romer Shoal, un piloto de graviciclo forajido que quiere plantar cara a los Rayonne y salvar su propia humanidad en una campaña que durará unas 10 horas, según estilos de juego.

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Montando graviciclos

El graviciclo, un vehículo flotante que recuerda a otras muchas obras de ciencia ficción, está en el centro de la experiencia. Te subes a su sillín y vas volando sobre el suelo del campo de batalla a pocos metros del suelo. Esta ventajosa posición elevada te permite controlar desde las alturas un pequeño escuadrón de tres integrantes que van correteando por ahí abajo. Cada unidad (normalmente dos soldados y un mecha) cuenta con sus propios ataques, asignados a la cruceta digital, y también es posible marcar objetivos específicos para que los vayan enfrentando. De esta manera, Disintegration va pasando entre la acción en primera persona y el combate táctico, conforme te controlas a ti mismo y a tus unidades durante batallas ciertamente intensas.

Al tratarse de una beta multijugador centrada en la parte online de la experiencia, todavía no hemos podido ver nada de la campaña en solitario. Y al ser un producto temprano y en pruebas, nos dieron la bienvenida largas esperas para cada partida y una escena de carga que iba a tirones y que dejaba entrever parte de los otros problemas técnicos que vendrían después. De hecho, intentamos, todo valientes y confiados, jugar en directo en Gamereactor Live, pero nuestro streamer no pudo entrar en una sola partida. No fue así para todo el mundo, y nos alegra confirmar que una vez entramos en una sala posteriormente, todo fue bastante bien y pudimos encadenar varias partidas de principio a fin. Bueno, no todas, porque la Xbox One X en la que probamos en juego se sobrecalentó en un par de ocasiones (algo que también nos pasó hace poco con Star Wars Jedi: Fallen Order) y tuvimos que reiniciar.

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Equipos y habilidades

Ya dentro de la partida había hasta siete equipo seleccionables (formados por un piloto de graviciclo y sus tropas en tierra). Cada equipo tiene ataques diferentes, tanto para el personaje del jugador como para sus esbirros, y hay que decir que es de vital importancia conocer las habilidades que dispondrás de antemano. En otras palabras, los experimentos, con gaseosa: ir probando no nos sirvió de mucho al principio, pues no dejábamos de toquetear los controles e intentar averiguar qué podía hacer cada unidad, todo mientras nuestros rivales más experimentados se aprovechaban de nuestro juego nada efectivo. Más allá de los ataques variados, los ciclos y los equipos también presentan distinto blindaje y velocidad máxima, por no hablar de sus diferenciadores aspectos visuales, con temáticas inspiradas en la cultura popular contemporánea.

La verdad es que queríamos probar todas las combinaciones durante nuestra sesión de juego, pero los largos tiempos de carga y los cuelgues de la consola nos lo impidieron. Aun así, parece que proponen una mezcolanza bastante atractiva, y procuramos fijarnos en lo que nuestros amigos (y enemigos) estaban haciendo. Los Sideshow, por ejemplo, son una banda de payasos robot con granadas adhesivas remotas, mientras que King's Guard son una opción más de tipo tanque, con una armadura que, como el nombre sugiere, hace que tu personaje parezca un caballero medieval. Neon Dreams apuesta por un estilo más blandito, pero con un look muy chulo por su diseño a lo Tron. También están los samuráis de Lost Ronin, que nos gustó controlar a larga distancia. Warhedz son merodeadores y saqueadores que parecen sacados de Mad Max o Borderlands, delgaduchos y no muy sutiles, y sus armas no terminaron de convencernos. Quizá los más recomendables hoy por hoy sean The Business, todoterrenos cuyo única pega es que se esfuerzan demasiado para parecer 'cool'.

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El movimiento de cada graviciclo marca las diferencias y, como decíamos, depende de cada equipo. Lleva un rato acostumbrarse a mover el ciclo de arriba abajo durante el combate, así como acordarse de aprovechar los efectos especiales que ofrecen las unidades de apoyo. Dicho esto, una vez cogidas las riendas, te conviertes en un comandante sorprendentemente móvil y activo. A esto ayuda un turbo de uso limitado que viene genial para salir de un apuro, aunque si te están cosiendo a tiros un breve impulso no te va a salvar el pellejo, sobre todo si tus oponentes se empeñan en derribarte y te persiguen. Ahí es cuando un equipo coordinado vale su peso en oro, ya que pueden cerrar filas y proteger a un aliado tocado.

Así, la coordinación es crucial, de modo que los equipos que no colaboren terminarán cayendo rápidamente. Eso pasaba cada dos por tres en estas pruebas beta, y casi todo el rato cualquier atisbo de estrategia se iba al garete y la gente se dejaba llevar por el caos. Había modos de juego de Zone Control y Retrieval, cada uno con su mapa para la ocasión (pero ningún mapa especialmente notorio). El primero es evidentemente un modo basado en control de territorio, mientras que el segundo se parece más a Capturar la Bandera, atacando y defendiendo unos núcleos destructibles. Aún no podemos juzgar la calidad teniendo en cuenta las circunstancias que rodean a la beta, pero las partidas basadas en objetivos parecen ir bien con la dinámica de juego táctica que ofrece el título.

Pese a los considerables fallos técnicos en esta versión temprana, nuestra opinión generalmente positiva sobre Disintegration se mantiene. Si no puedes esperar al lanzamiento en algún momento de 2020, pruébalo tú mismo este fin de semana entrando en la beta abierta aquí. Creemos que es un concepto muy prometedor con un gancho propio y con un multijugador que tiene el potencial de conquistar a la comunidad. Además, su historia y universo nos tienen intrigados.

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