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Don't Starve

Análisis de Don't Starve para PS4

Se acerca el invierno (más bien ya está aquí) y un sombrero de paja no te va a mantener calentito...

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Pese a su fama, nos pusimos a jugar a Don't Starve sin experiencia, expectativas o preparación previa. Llegó a PC la primavera pasada, tras unos seis meses de pruebas alpha públicas, y ahora los jugadores consoleros (los que han podido hacerse con una PlayStation 4) también pueden entrar en el pesimista mundo del juego. Así es como hay que jugar a Don't Starve. Aprendes por tu propia experiencia, sin señales, punteros, flechas, marcadores de objetivos o explicaciones en condiciones. A veces tienes que morir para aprender una lección.

El juego cuenta con una premisa muy sencilla, pues al principio te dejan solito en medio de una misteriosa tierra salvaje. Desde ahí vas recolectando materiales, como hierba, madera, rocas, oro, flores, setas... Estos componentes se pueden combinar para dar con una equipación más avanzada y refinada, conforme vas escalando un árbol tecnológico sorprendentemente intricado. Una de las formas de disfrutar de Don't Starve es simplemente fabricando objetos y montando un campamento en el que puedas sobrevivir al terrible frío invernal.

Don't Starve

El tiempo vuela en este juego. Los días duran apenas unos minutos, y cuando cae la oscuridad llega el peligro. En ese momento debes hacer una lumbre o conseguirte una antorcha para repeler a los males que acechan desde la oscuridad. El mundo se genera aleatoriamente cada vez que empiezas una partida. Los recursos se distribuyen en base a los distintos tipos de terreno, al igual que los enemigos o la vida salvaje. Algunos animales son neutrales y no te atacarán a no ser que sea en defensa propia (y al principio sería recomendable que no intentes dar caza a los más grandes).

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El juego está repleto de mecánicas sencillas, pero explorar y descubrir el mundo es su propuesta principal y más atractiva como conjunto. Cierto es que hay objetivos o pequeños puzles por resolver; existe un modo aventura al que puedes acceder a través de un portal, hay cuevas (incluso más letales que el campo abierto) y montones de mecánicas por explorar y explotar.

Aunque no lo parezca, ocurren muchas cosas detrás de las cámaras en este juego; por ejemplo, va llevando la cuenta de cosas como los animales inofensivos que has matado (lo que podría acarrearte mayores problemas). Otras tácticas más avanzadas te ponen a reunir hombres-cerdo para que limpien los nidos de araña por ti, o a lidiar con pájaros-cíclope gigantes que ponen huevos y te persiguen hasta el fin del mundo si les robas sus "productos".

Don't Starve

También existen trampas que poner o evitar. Puedes pescar. Hay ranas, abejas (y miel), cosas malas y gnomos de jardín (que todavía no sabemos muy bien para qué sirven). Altares de cerdos que activar, exploradores muertos que saquear y un montón de rituales y ceremonias extrañas que puede interesar (o no) interrumpir.

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Porque Klei Entertainment siempre se ha conocido por sus distintivas elecciones estéticas, y ciertamente Don't Starve brilla con luz propia gracias a su peculiar estilo artístico. A primera vista superficial puede parecer de estilo "timburtoniano", y puede que sea una de las fuentes de inspiración, pero Don't Starve tiene suficiente personalidad como para que nadie lo etiquete como una Pesadilla Antes de Navidad de vista isométrica. Cuando te encuentras con cosas nuevas en el campo la cosa se pone interesante y emocionante. ¿Amigo o enemigo? Bueno, digamos simplemente que es mejor si estás siempre preparado para salir por patas.

Aparte de asegurar la comida y que no terminarás congelado, también tienes que mantener la cabeza en su sitio. Cuando tu medidor de cordura cae (cuidado con las setas verdes que sólo aparecen en la oscuridad), tu visión comenzará a ponerse borrosa y las criaturas de tus pesadillas te atacarán, incluso donde está bien iluminado.

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Tu primera partida la empiezas con un tipo llamado Wilson, enviado a este mundo por Maxwell (quien parece un colega travieso de más). Luego quedan otros ocho personajes por desbloquear, y cada uno aporta buenos giros al juego y a su caracterización.

A Wilson le crece una barba que le ayuda a protegerse del frío. Una chica pirómana llamada Willow se pone a quemar cosas cuando está de los nervios. Hay un robot, un fortachón y un bibliotecario. Estos personajes se van sacando conforme subes de nivel, y siempre está el gancho cuando mueres y sacas un personaje nuevo para volver a intentarlo. No es que subas de nivel a los personajes per se -tienen un número fijo de puntos de salud- y sólo se hacen más fuertes con una equipación mejor.

Mi primera experiencia con Don't Starve fue breve cuando menos. Ataqué a un hombre-cerdo. No debería haberlo hecho, así que encontré la muerte en mi primer día. Más tarde abejas, arañas, sabuesos, la oscuridad o un tentáculo fueron agrandando mi siempre creciente lista de personajes muertos en la morgue (básicamente tu tabla de clasificación en Don't Starve).

Don't Starve

Cuando mueres, cualquier partida guardada anterior se borra. Este es un juego de marcado estilo 'roguelike', que se debe jugar como una serie de largos o cortos intentos de supervivencia. Pasado un rato, conseguir comida y mantenerte con vida durante la noche no es tan complicado, de modo que empiezas a explorar otras cosas. Intentas fabricar diversos ítemes, construir una granja, excavar en busca de recursos, salir de espeleología o enfrentarte a animales mayores. A lo mejor terminas incendiando un bosque (deberías probarlo, la visión es una pasada).

Lleva unas cuantas vidas acostumbrarse totalmente a la interfaz de usuario, pero cuando lo consigues, la navegación a través de un montón de objetos y cosas que fabricar es rápida e indolora. A lo mejor a esta Console Version le falta la vista general que aporta el PC, pero la adaptación es bastante limpia como para que te sientas como en casa en tu PS4.

Don't Sarve: Console Edition nos ha ido conquistando durante la última semana. La profundidad del juego nos fue atrapando poco a poco sin remedio y terminamos sumergidos durante horas, intentando prepararnos lo mejor posible para las amenazas que nos esperaban de forma inminente. La progresión reside más en el jugador que en su avatar, lo que es un buen giro que evita que el juego se haga demasiado fácil o que sea simplemente cuestión de pulsar los mismos botones.

Don't Starve también es una experiencia de las que hay pocas en consolas, de modo que si buscas algo diferente -o un juego 'roguelike' para el salón- no deberías perdértelo, ya sea como parte de tu Colección de Juegos Instantánea de PS Plus o pagando unos 14 euros.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Estética sin igual. Mecánicas profundas y gratificantes. Muchísimo por descubrir. Mundos aleatorios. Personajes diversos y encantadores.
-
Empieza un poco lento. Que no tenga indicaciones puede echar para atrás a muchos. Depende bastante de prueba-error.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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