El Brexit es malo para los videojuegos, especialmente para los británicos. Ya lo dijeron ante el micrófono de GRTV leyendas locales como Ian Livingstone o David Braben. Ukie, la asociación de Reino Unido por el entretenimiento interactivo, ha cifra la pérdida potencial.
Según su último estudio sobre los efectos del Brexit en el videojuego un 40% de las compañías británicas están planteando reubicarse en otro país. La primera razón para su fuga es la dificultad que podrá suponer encontrar talento si a los trabajadores del resto de la Unión Europea se les dificulta el acceso.
Actualmente, un tercio de la mano de obra procede de otros países comunitarios, que están presentes en el 57% de las compañías. Los extranjeros son bien recibidos en el sector, especialmente si están formados. Un 98% de los participantes está a favor de dar permisos de trabajo tras el Brexit por este motivo.
La salida del Reino Unido de la Unión Europa no se consumará hasta 2019, y habrá que ver qué papel juega una Escocia rebelada, dispuesta a quedarse en la UE por su cuenta. En nuestro análisis del impacto del Brexit a los videojuegos os dejamos algunas consecuencias probables.
