El primer ministro tailandés Anutin se afianza en el poder tras su decisiva victoria electoral.
La campaña nacionalista se salda con una clara victoria, ya que los votantes también respaldan la redacción de una nueva Constitución.
El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, obtuvo una victoria aplastante en las elecciones generales del domingo, con lo que su partido, Bhumjaithai, se afianzó en el poder y aumentó las esperanzas de un gobierno más estable tras años de agitación política. Con casi todas las papeletas escrutadas, Bhumjaithai se situó muy por delante de sus rivales, beneficiándose de un auge del nacionalismo provocado por una reciente disputa fronteriza con Camboya y la decisión de Anutin de convocar una votación anticipada cuando el apoyo público era alto.
Los resultados preliminares mostraron que Bhumjaithai obtuvo alrededor de 192 escaños en el Parlamento de 500 miembros, muy por delante del progresista Partido Popular y del otrora dominante partido Pheu Thai. Aunque no llega a la mayoría absoluta, la magnitud de la victoria deja a Anutin en una posición fuerte para formar una coalición duradera e impulsar promesas clave, como las subvenciones a los consumidores y una postura más dura en las disputas territoriales. Los analistas afirmaron que el resultado marca un momento poco frecuente en la política tailandesa, en el que un gobierno puede tener suficiente autoridad para gobernar con eficacia.
Las elecciones también supusieron un cambio institucional significativo, ya que los votantes respaldaron un referéndum para empezar a redactar una nueva constitución que sustituya a la carta de 2017, respaldada por los militares. Los críticos sostienen desde hace tiempo que el sistema actual concentra el poder en órganos no elegidos, y el resultado del referéndum indica el apetito público por la reforma. Juntos, el triunfo electoral de Anutin y el mandato constitucional señalan un momento crucial para la dirección política de Tailandia...
