Los perros actuales presentan una asombrosa variedad de formas y tamaños. ¿Cuándo empezó todo? Pues bien, los científicos han descubierto ahora que esta diversidad no es una invención moderna: los científicos han descubierto que los perros prehistóricos ya mostraban diferencias significativas en los cráneos hace al menos 11.000 años. Al analizar 643 cráneos de perros antiguos y de sus antepasados lobos, los investigadores revelaron que la diversidad craneal surgió poco después de que los perros se separaran de los lobos.
Los primeros perros ya eran diversos
Utilizando modelos tridimensionales de cráneos, el equipo descubrió que los primeros perros tenían cráneos proporcionalmente más cortos y anchos que los lobos. Estos animales, que vivían en toda Eurasia, ya representaban aproximadamente la mitad de la diversidad craneal que se observa en los perros modernos, lo que demuestra una adaptación temprana a diferentes contextos ecológicos y culturales.
Estos hallazgos echan por tierra la idea de que las formas extremas de los perros aparecieron recientemente. Aunque aún no existían razas modernas como los carlinos o los bulldogs, los humanos ya seleccionaban perros para la caza, la guardia, el pastoreo y otras funciones, lo que impulsó las primeras diferencias morfológicas.
Los perros eran algo más que herramientas, eran compañeros y símbolos en la sociedad humana. Su importancia: a lo largo de milenios, los humanos moldearon a los perros en función de su función, cultura e identidad, haciendo de la variación primitiva que vemos en los cráneos prehistóricos una base para la increíble diversidad que conocemos hoy. El estudio se publicó el jueves en la revista Science.