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Godzilla vs. Kong (cines)

El futuro del Monstruoverso es difícil de predecir, pero como poco pinta entretenido.

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Para ver, ver cómo cobra vida el MonsterVerse de Warner Bros. ha sido un poco como un sube y baja de emociones. La película de Gareth Edwards de 2014 con la que empezó todo es uno de mis films de monstruos preferidos y no dudo en defenderlo de quienes lo critican en exceso. Es una película intensa, bien engranada, con muy buen ritmo y que, por encima todo, funciona como carta de presentación modernizada de el titán que la protagoniza.

Por el contrario, la continuación de 2019 titulada Godzilla: El rey de los monstruos es una de las peores que me he echado a la cara, pues manda a paseo cualquier esfuerzo narrativo con tal de dar un poco de cancha a los personajes sin ningún fin y además ofrece unas batallas malamente coreografiadas y de encaje vacío. Un desastre gordo, gordo.

Así que había mucho en juego con el estreno de la tercera en discordia, este Godzilla vs. Kong que enfrenta a dos de las bestias más ilustres de la mitología y la fantasía. Un duelo épico respaldado por la participación humana de estrellas como Alexander Skarsgård, Millie Bobby Brown, Rebecca Hall o Kyle Chandler.

Fue sobre todo la actuación real la que falló en la entrega anterior por culpa de aquel burdo, sobrado y confuso guion sobre ecoterrorismo. Y si bien es cierto que el argumento actual enlaza directamente con lo que salió de allí, esta vez está mucho más medido desde ese punto de vista. Ojo, que hay diálogos cutres y fragmentos recargados que sobran, pero a Adam Wingard, su director, le ha hecho falta menos tiempo para darse cuenta de que aquí a lo que hemos venido es a ver quién puede más entre King Kong y Godzilla.

La trama va de que la criatura de origen asiático ha pasado de ser el salvador y protector de la humanidad a su enemigo, sin contar ni cómo ni por qué. Con el mundo aún tiritando por lo que sufrió del enfrentamiento entre Godzilla y Ghidorah, la corporación Monarch se lanza a aprovechar su única oportunidad para calmar o tumbar a su depredador alfa, Kong. Y luego se ponen a luchar. Fin.

Vale por que detrás están el geólogo Skarsgård y la antropóloga Hall intentando entender el arrebato del monstruo dragón. A ellos corresponden las mejores interpretaciones, sin que estén a un nivel demasiado alto. Por otra parte, Millie Bobby Brown sirve otra ración de mediocridad como Madison Russell, aunque sus papeles no llegan a atrofiar tanto la película porque, repito, han quedado reducidos a la mitad.

Godzilla vs. Kong

Es muy positivo que Godzilla vs. Kong entienda lo que quiere y debe ser como película, centrando prácticamente toda la atención en el monstruo simio. Incluso acaba siendo un personaje mejor definido y más completo que algunos de los humanos que están a su alrededor. No sé si esto es una gran virtud o una lástima.

Luchas, pelean, batallan entre ellos durante casi dos horas. Vaya enfrentamientos que protagonizan, pues aquí no es como en Rey de los monstruos y la dirección se permite dominar por completo la situación, la posición y el ritmo. Cada uno de los encuentros entre estas dos moles está estupendamente preparado, coreografiado y muy bien filmado. Varía y evoluciona el combate sin repetirse, sin que se aprecie una falta de ideas.

Además, tiene muy bien aspecto gracias a una animación CG muy fina que se aprovecha de un tiro de cámara más largo de lo habitual que consigue mejor colocación sin renunciar al espectáculo. Se aprecia también un buen uso del color y del contraste para plasmar implícitamente la escala.

De todos modos, da un poco de pena ver que Wingard se conforma con los conceptos de una película de serie B. La mayoría de los fans, y también la crítica al parecer, están encantada de ver que Godzilla contra Kong no es más que espectáculo y sensacionalismo, pero para mi aquella Godzilla de 2014 demostró que se puede hacer una película de monstruos aterradores con un poco más de guion, y que este no sea una estupidez. Se pasó de un extremo al otro, y ahora a un tercer punto, en el que el texto desaparece para dar paso a la batalla.

Puede que de la forma menos complaciente, pero con todo ello Godzilla vs. Kong es en efecto una vuelta al camino que seguía la serie y una prueba de que Warner Bros. sabe hacer películas de monstruos gigantes con un toque. Habrá que ver hacia dónde camina el Monstruoverso, pero al menos no el faltará entretenimiento.

Godzilla vs. Kong
07 Gamereactor España
7 / 10
overall score
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