¿Recuerdas el concepto original de las series de TV basadas en el MCU en Disney+? Invasión Secreta, Falcon y el Soldado de Invierno, Bruja Escarlata y Visión... la idea era que exploraríamos a los héroes y personajes que ya conocíamos, pero en circunstancias diferentes, y al mismo tiempo veríamos cómo se introducían personajes que no encajaban en las grandes películas-evento a través de narrativas ambiciosas, exhaustivas y basadas en la continuidad.
Pero no ha sido así. Ya sea porque series como Invasión Secreta y Falcon y el Soldado de Invierno tropezaron en la línea de meta, o porque todo el concepto se embrolló al haber demasiadas manos y pocas cabezas, la aventura de las series de Marvel no sólo acabó siendo un fracaso por sí misma, sino que también puede haber contribuido al bajón de las películas cinematográficas incluso entre los aficionados más entregados.

Ironheart forma parte de esta triste tendencia, aunque Dominique Thorne, que interpreta a la decidida, trabajadora y encantadora Riri Williams, intenta febrilmente liberarse del marco del formato realizando acrobacias del MCU, sólo que en la pequeña pantalla.
Ironheart en general está bien interpretada, ofreciendo una historia relativamente emocionante, y la mencionada Thorne está realmente bien, dando a la serie el corazón que late bajo la armadura en todas las escenas en las que aparece.
Sin embargo, no todos actúan igual de bien y, por desgracia, parece que crear un villano con el que empatizar y que resulte original es una tarea casi imposible para Marvel y compañía. Parker Robbins, o The Hood, está interpretado por Anthony Ramos, y resulta creíble, pero su pandillita de ladrones tecnológicos, haciendo el gesto de "shaka" con la mano y despotricando sobre lo injusto que es el mundo, no es precisamente un entretenimiento de primera. Al contrario. Las escenas en las que interviene este variopinto grupo de individuos aparentemente competentes se vuelven rápidamente autoparódicas, y así se quedan.

Dicho esto, Ironheart funciona mejor a nivel de puesta en escena que muchas otras series de Marvel recientes. Sigue siendo muy terrenal, cosa que en las series de Marvel a menudo resulta ser una excusa para no gstar mucho en efectos especiales. Sin embargo, la relación de Riri con su amiga Natalie funciona como corazón de la serie y que late a lo largo de todos los capítulos, y el ritmo funciona mejor. Incluso hay un puñado de escenas en las que Riri se desmelena a lo Iron Man y hay una o dos escenas en las que Marvel parece haber invertido un poco en efectos digitales bastante mejores que antes.
Es una suerte que Thorne sea tan simpática como Riri Williams, porque de lo contrario Ironheart tendría muchas dificultades para tener algo interesante que contar, pero la innegable necesidad del personaje de estar a la altura de su potencial es un viaje emocionante. Es una pena que el resto de Ironheart no florezca con ella, pero al menos ésta es la presentación de una heroína que realmente espero que sea catapultada a un escenario mayor.