¡La Novia! (The Bride!)
La segunda película de Maggie Gyllenhaal está llena de conceptos interesantes, pero casi nada se entiende y acaba siendo exasperante.
Es difícil hacer una crítica de una película como The Bride! (¡La Novia!). No es la típica "mala película", que es mala porque demuestra que sus creadores no tuvieron ideas originales o hicieron lo mínimo. Se nota que de verdad es un proyecto pasional para la directora Maggie Gyllenhaal, que consiguió reunir un presupuesto de 80 millones de dólares para una reinterpretación muy libre y feminista de la película de 1935 La novia de Frankenstein, en la que Jessie Buckley interpreta un doble papel de The Bride y la propia Mary Shelley hablando desde el más allá, rindiendo homenaje a las películas de gángsters, de terror y musicales de los años 30.
Es el tipo de "blockbuster de autor" que Warner Bros. se enorgullece de producir (como Los Pecadores, de Ryan Coogler), permitiendo a directores emergentes con mucho talento dar rienda suelta a su creatividad sin (casi) límites creativos ni presupuestarios. ¡La Novia! es enormemente ambiciosa, y puedes sentir que la película está llena de ideas estimulantes tanto en sus temas como en su lenguaje visual. Lamentablemente, todos esos elementos no dan lugar a una película agradable. En lugar de eso, es un lío confuso que parece mucho más larga que los 126 minutos que dura, y carece de la profundidad necesaria para hacer algún comentario reflexivo, ni cuenta tampoco con nada realmente chocante para provocar alguna emoción visceral, aparte del desconcierto y el tedio.
El mayor problema es que nunca sientes una conexión real con el personaje principal, la Novia. La escena inicial de la película, en la que el personaje de Buckley, Ida, escort de un jefe de la mafia, es "poseída" por Shelley y suelta un discurso incomprensible e insoportablemente largo, marca el tono de la extraña aventura que le espera: tras su muerte, es revivida por la Dra. Euphronious (Annette Bening) cuando el monstruo de Frankenstein (del que se dice que vive desde 1818, año en que se publicó la novela de Shelley) le suplica una novia para acabar con su soledad.
Ocasionalmente hay química entre "Frank" (Christian Bale) y la Novia interpretada por Buckley, pero su relación no se desarrolla de forma coherente, por lo que no alcanzas a sentir nada por ellos. Estoy seguro de que Gyllenhaal tenía ideas claras sobre lo que simbolizan la pasión de Frank por los musicales o los discursos a doble personalidad de la Novia, pero para cualquiera que vea la película solo resultan decisiones creativas extrañas que no tienen mucho sentido y se interponen en la construcción de personajes creíbles. Tantas excentricidades sin aparente justificación ni narrativa ni temática distraen y acabas perdiendo el interés y la paciencia.
No todo se puede justificar con "es que no lo entiendes". Sin una buena historia que te atrape, lo único que puedes hacer es adivinar dobles sentidos y buscar referencias clásicas del cine, pero todo parece superficial, como si quisiera presumir de ser más inteligente que el espectador con excentricidades incomprensibles y cambios drásticos de tono y de trama que probablemente procedan de la sala de montaje y de los muchos "reshoots" (grabaciones adicionales tras finalizar el rodaje). La película empieza centrándose en la relación entre Frank y La Novia pero, como ya dije, ninguno de los dos (especialmente ella) tiene una caracterización definida para construir un romance creíble.
Luego se convierte en un musical, pero sólo una vez y sin un motivo claro. Es muy forzado y ni siquiera es un buen número musical, lo que contribuye a la sensación de que la película sólo quiere ser rara e imprevisible porque sí, sin una base sólida que mantenga nuestro interés. Luego se convierte en una película de suspense del tipo Bonnie & Clyde (o al menos copia el estilo visual), al tiempo que presenta una revolución social feminista al estilo del Joker de Todd Phillips que surge de la nada, no tiene realmente sentido narrativamente, y casi nunca se vuelve a hacer referencia a ella a posteriori.
Entre la historia cada vez más aburrida de Frank e Ida, los detectives interpretados por Penélope Cruz y Peter Sarsgaard añaden algo de interés y disfrazan temporalmente la película en una persecución de "gato y ratón" (sin comprometerse realmente a mantener la poca tensión que genera). Como era de esperar, también acaban quedándose en potencial desperdiciado: su razón para estar en la película sólo se explica en los últimos 15 minutos, llenos de exposición apresurada, y no es una razón muy convincente. Podrían eliminarse por completo de la película y no cambiaría nada.
Es muy triste que The Bride! acabe siendo tan floja, porque el diseño de producción es genial: no es fácil ambientar una película en los años 30 sin que parezca barata o falsa, pero la película lo consigue. El monstruoso maquillake de Jessie Buckley y Christian Bale ya es icónico, y ellos hacen gala de sus dotes interpretativas, a pesar de verse obligados con frecuencia a sobreactuar.
Pero que la estética visual sea lo único positivo de una película con tantas ideas interesantes es sumamente decepcionante. Una película con ideas, sí, pero tan mal ejecutada y tan insegura de lo que quiere contar que es casi imposible disfrutarla. La única esperanza de ¡La Novia! es convertirse algún día en una película de culto para quien esté dispuesto a llenar las muchas lagunas de su maltrecho guion.








