En una sorprendente contradicción de su postura geopolítica, la Unión Europea gastó más en petróleo y gas rusos que lo que destinó en ayuda financiera a Ucrania en 2024, según un reciente informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio.
Mientras que la Unión Europea destinó casi 22.000 millones de euros a la compra de combustibles fósiles rusos, sólo 19.000 millones se dedicaron a reforzar la economía de Ucrania, lo que pone de manifiesto la continua dependencia del bloque de los suministros energéticos de Moscú, a pesar de su promesa de debilitar la economía de guerra rusa.
La Unión Europea ha impuesto múltiples rondas de sanciones a Rusia, pero las lagunas en su aplicación han permitido que miles de millones sigan fluyendo hacia las arcas del Kremlin, con flotas en la sombra y compras indirectas que mantienen vivo el comercio.
Los analistas sugieren que el endurecimiento de las restricciones sobre la energía rusa podría reducir los ingresos de Moscú en un 20%, pero las vacilaciones políticas y económicas dentro de Europa siguen frenando la adopción de medidas decisivas. Por ahora, queda por ver si la Unión Europea tomará medidas más audaces para cerrar estas brechas financieras y priorizará el apoyo económico a Ucrania sobre las preocupaciones de seguridad energética.