El partido de la NBA entre Minnesota Timberwolves y Cleveland Cavaliers fue precedido por un minuto de silencio en memoria de Reneé Good, la mujer asesinada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Al parecer, los agentes dieron a Good órdenes contradictorias, y le dispararon tres veces cuando abandonaba el lugar con su coche.
Donald Trump defendió que el asesinato estaba justificado y que el agente actuó en defensa propia, pero los vídeos y los relatos de los testigos contradicen esa versión. El asesinato provocó varias protestas en Minneapolis y otras ciudades estadounidenses.
Ocurrió a sólo seis kilómetros del Target Center de los Timberwolves, y antes del partido, el entrenador de los Timberwolves, Chris Finch, pidió guardar un minuto de silencio: "Como todos sabemos, nuestra comunidad ha sufrido otra tragedia indescriptible. Sólo queremos transmitir nuestras condolencias y sinceros deseos y oraciones y pensamientos a las familias y seres queridos y a todos los que se han visto muy afectados por lo ocurrido."
El momento se rompió cuando un espectador gritó "Go home ICE", seguido de un "f*ck off", y el estadio empezó a vitorear.
El partido terminó 131-122, cuarta victoria consecutiva de los Minnesota Timberwolves, lo que les deja cuartos en la Conferencia Oeste, mientras que los Cavaliers son octavos en la Conferencia Este.