Marruecos sorprendió a Argentina, favorita para el Mundial Sub-20 tras ganar todos los partidos y recibir sólo dos goles en el torneo (y había ganado la competición juvenil un récord de seis veces), y levantó por primera vez la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Un trofeo que fue muy celebrado en el país norteafricano, con miles de personas saliendo a la calle, ya que es el mayor trofeo internacional del país de todos los tiempos, lo que confirma el aumento de la calidad de los jugadores marroquíes.
Entre ellos, hay dos nombres llamados a destacar en la selección absoluta de Marruecos durante muchos años: Yassir Zabiri (delantero del Famalicão portugués), autor de los dos goles de la final, y Othmane Maamma (delantero del Watford). Marruecos jugó bien sus cartas, dejando la posesión del balón a Argentina pero onstruyendo una defensa fiable en torno al portero Ibrahim Gomis, del Olympique de Marsella, y esperando sus oportunidades en los contraataques.
No es casualidad que este trofeo llegue cuatro años después de que Marruecos quedara cuarto en el Mundial 2022 (donde jugó semifinales por primera vez) y ganara el bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024, goleando a Egipto por 6-0. La ilusión por el fútbol marroquí es máxima y su seleccionador, Mohamed Ouahbi, ha declarado que no esperará a 2030 (donde Marruecos será coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA junto a España y Portugal), "Marruecos lo intentará en 2026".