Cuando estalló la guerra en Ucrania, muchas grandes marcas dejaron de operar en Rusia, después de que el país lanzara un ataque contra su vecino con el único objetivo de ganar territorio. Mondelez, la empresa dueña del chocolate Cadbury, siguió operando en Rusia, aunque sí dejó de hacer nuevas inversiones en el mercado ruso y suspendió el gasto en publicidad.
El director ejecutivo de Mondelez, Dirk Van de Put, declaró a la BBC que la empresa ha intentado mantenerse neutral en el conflicto. «Creo que, con el tiempo, intentas mantenerte neutral en todo el conflicto. No estamos tratando de ponernos de ningún lado. Creo que hicimos lo correcto por nuestra gente en Rusia. ¿Se nos puede criticar por eso? Sí, claro. Pagamos impuestos en Rusia que contribuyen a la guerra. No me gusta nada eso», afirmó. En 2025, el Grupo Parlamentario Multipartidista sobre Ucrania envió una carta a Van de Put pidiendo a Mondelez que cesara sus operaciones y rompiera sus vínculos comerciales con Rusia. Alex Sobel, presidente del grupo, dijo: "Seguir operando en un país responsable de la muerte de innumerables civiles ucranianos y del secuestro de miles de niños no se puede justificar bajo ninguna definición de “negocios como siempre”".
Sin embargo, Van de Put defendió la decisión de mantener las operaciones, alegando que, de haberse retirado, su planta habría sido confiscada. «Probablemente les habría proporcionado una fuente de ingresos mucho mayor: seguir vendiendo nuestros productos para financiar la guerra», argumentó Van de Put.
