La tercera parte en cuestión ha entrado en escena. Phil Spencer, vicepresidente de Microsoft y máximo responsable de Xbox, ha criticado a Sony por su decisión de bloquear el crossplay en Fortnite hasta tal punto que ni siquiera da opción a usar una cuenta Epic en otras consolas si ese usuario ha pasado alguna vez, aunque fuera por un instante, por PlayStation Network. Un punto de vista que ya ha sido cuestionado por Nintendo.
Ha puesto como ejemplo a su propio hijo, al que ha reconocido haber comprado una PS4 para que pueda jugar al battle royale de Epic Games con sus amigos: "los niños quieren jugar a Fortnite y de repente llegan a casa y no pueden jugar juntos. No parece que ayude a los consumidores", ha dicho Spencer a Giant Bomb. Y ha ido más allá en sus conclusiones, porque considera que esta forma de actuar "si no ayuda a los desarrolladores y no ayuda a los consumidores, entonces no me da la sensación de que ayude al crecimiento de los videojuegos".
El de Microsoft dice no juzgar las decisiones que haya tomado su rival japonés ni querer meterse en cómo llevan su negocio. Pero ha concluido que "si la gente quiere ir a comprarse la consola de otro y jugar los juegos en ella, estupendo, siempre y cuando todos estemos aprendiendo cómo hacemos este sector lo más vibrante posible para todo el mundo".
Los máximos directivos de Sony no han hecho declaraciones al respecto, pero a través de un portavoz han dicho que con 80 millones de consolas vendidas, los jugadores de PS4 siempre tendrán alguien con quien jugar. La escasez de gente no parece un problema tampoco en las otras plataformas gracias al crossplay e incluso a su propia base de usuarios, porque el éxito de Fortnite: Battle Royale es tal allá por donde pasa que en la propia Switch logró el récord de 2 millones de descargas en 24 horas.
