Serbia ha confirmado que compró misiles CM-400AKG de fabricación china para su fuerza aérea, después de que circularan por Internet imágenes del arma montada en aviones serbios.
El presidente Aleksandar Vučić declaró que el país había adquirido un "número significativo" de los misiles y planeaba obtener más. La compra convierte a Serbia en el primer operador europeo del sistema chino, diseñado para ataques de alta velocidad contra objetivos terrestres o navales.
La adquisición pone de relieve el complejo equilibrio de la política exterior de Belgrado. Aunque Serbia mantiene la cooperación con la OTAN y pretende ingresar en la Unión Europea, también conserva estrechos vínculos políticos y militares con Rusia y profundiza sus relaciones estratégicas con China.
"Tenemos un número significativo de esos misiles, y tendremos aún más", declaró el presidente Aleksandar Vučić en una transmisión en directo de la televisión estatal serbia RTS.