El descabezamiento de un estudio de videojuegos, sobre todo si es brusco, puede provocar que quede a la deriva. De los muchos ejemplos que ha dejado la historia, el más reciente es el de Sledgehammer Games, que tras salir adelante con varias entregas de la serie Call of Duty, quedó atorado tras la marcha de Michael Condrey y Glen Schofield, así que como muchos trabajadores más que siguieron sus pasos.
La entrada de Call of Duty que este equipo tenía que lanzar este año quedó cancelada en 2019 al comprobar que no iba a ninguna parte (Treyarch ha tomado las riendas y habrá Call of Duty 2020). La cosa pintaba mal, pero Activision decidió no desmantelar el estudio y darle un nuevo destino. En agosto de 2019 empezó la Década II, "el primer día de la segunda era de Sledgehammer Games".
El nuevo COO Andy Wilson ha presentado esta renovada versión de la compañía, que no parte desde cero sino que "en realidad el Día Uno fue el punto final a meses de trabajo para plantear un plan de futuro claro". Ha contado a GamesBeat que son ahora un "estudio multiproyecto" y no ligados a una única IP, y con una buena dotación. Con unos 200 trabajadores repartidos entre sus dos oficinas, en Estados Unidos y Australia, están contratando para llegar a los 300.
De momento, Activision no ha revelado en qué está trabajando Sledgehammer Games, aunque el gigante americano esconde muy en secreto sus planes de futuro. Solo ha confirmado tres lanzamientos, que son el citado CoD y dos nuevos títulos con licencia de la casa. Se rumorea que muy pronto va a presentar un nuevo Tony Hawk y también que habrá más Crash Bandicoot.