Tras calificar al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, de "dictador sin elecciones" hace apenas unos días, el presidente Donald Trump pareció retractarse de sus declaraciones durante una reunión con el primer ministro británico, Keir Starmer, fingiendo sorpresa ante sus propias palabras.
El cambio se produce mientras Estados Unidos presiona para que se encuentre una solución diplomática a la guerra de Ucrania, al tiempo que continúa con la ayuda militar y ultima un acuerdo económico que garantiza un mayor acceso a los minerales esenciales de Ucrania.
Trump, que anteriormente había restado importancia al papel de Zelensky en las conversaciones de paz, insiste ahora en que "trabajarán con él", aunque sigue sugiriendo que las naciones europeas han hecho menos que Estados Unidos para ayudar a Kiev.
Con un posible alto el fuego en juego y Zelensky a punto de visitar la Casa Blanca, Trump también reafirmó su creencia de que Ucrania nunca se unirá a la OTAN, al tiempo que expresó un cauto optimismo sobre los compromisos del presidente ruso Vladimir Putin.