Que una consola triunfe o no depende de muchos factores. La historia nos ha dejado ejemplos de todo tipo, para lo bueno y para lo malo. Nintendo logró enamorar a la gente con el primer tráiler de Switch, pero se cargó el futuro de Wii U con un anuncio nefasto en un E3 y el de Nintendo 64 por el formato propietario. Xbox One tenía todo para competir, pero el anuncio del "siempre online" espantó a los futuros compradores, incluso retirándolo antes del estreno.
Sony también sacrificó a PS Vita por sus pequeños discos, pero su mayor fiasco fue PS3, que perdió la mitad de cuota de mercado de su predecesora y sacó de quicio a los creadores por su compleja arquitectura. Aquellos miedos siguen presentes hoy en día en la compañía japonesa, y por eso tanto PS4 como PS5 han sido diseñadas pensando en facilitar la vida a los estudios asociados.
Es más, según el jefe global Shuhei Yoshida, la nueva máquina ofrecerá un nivel de simplicidad nunca antes visto. "La era PS3 fue uno de los momentos más difíciles en los 25 años de historia de SIE. La dificultad para desarrollar juegos fue evidente", ha confesado Yoshida a Dengeki PlayStation, recordando que si los creativos se pasan más tiempo pensando en el hardware que en sus proyectos, van mal. Sin embargo, ha afirmado que "hacer software [para PS5] está a un nivel nunca antes visto."
Se espera que Sony presente PlayStation durante la primera mitad de 2020, porque de momento no la hemos visto físicamente, aunque sí su kit de desarrollo.