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10 años pagando PlayStation Plus

¿Ha merecido la pena para el jugador? ¿Para el servicio? ¿Para la industria?

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La cuenta por encima es bastante sencilla. Quien haya mantenido su suscripción anual a PlayStation Plus desde el primer día que se puso en marcha, el 29 de junio de 2010, hasta hoy que cumple diez años, se habrá gastado unos 570 euros. Sin pensar en ofertas o promociones, ni tampoco en cuotas trimestrales o mensuales. Una cantidad que podría verse como mucho o como poco, pero la cuestión es, ¿está justificado?

Antes de que existiera PlayStation Plus ya existían los títulos multijugador online. Los usuarios se conectaban a los servidores, echaban sus partidas, también chateaban y después se volvían a su rutina. No tenían que pagar nada para poder disfrutar de todo ese contenido, lo único que hacía falta era comprar la consola, el juego y haciendo una cuenta gratuita PlayStation Network. Al contrario, en aquellos tiempos lo raro era pagar por el servicio adicional, algo que solo hacían los "raritos" de Xbox.

Su anuncio y su estreno cambiaron el panorama por un sencillo motivo. La mayoría de los jugadores tradicionales pasaron de jugar online gratis en su consola a hacerlo de pago. Fue un dos contra uno entre Microsoft y Sony contra Nintendo, que sin embargo se ha mantenido más de un lustro con su modelo de conexión: gratis pero de mala calidad. Las reticencias iniciales fueron cambiando y, como suele suceder con las mayorías, se acabó asumiendo como una normalidad. Hoy en día más de 40 millones de personas pagan su cuota PS Plus cada mes, o presumiblemente cada año. Sin rechistar, o al menos no mucho entre la semana de antes y la de después del cobro.

10 años pagando PlayStation Plus

550 euros. Repartidos en diez años son esos 55 euros de media que sale combinando el precio inicial y el aumentado desde 2016 hasta hoy. Es menos de lo que pagamos actualmente por las plataformas de televisión, así que quizá se podría pensar que no es tanto. Pero su aprovechamiento es más complicado, o más esporádico. Porque si algo así siempre va con el uso que le dé cada persona, en este ejemplo es extremo.

PlayStation Plus llegó para financiar el coste del mantenimiento de servidores e infraestructura online, que con la generación PS3 se estaba disparando. Sony quería igualar a Microsoft en calidad de redes, pues si en algo superaba el ecosistema Xbox al de PlayStation era en su comunidad integrada. La velocidad de las descargas y la eficacia de los servidores estaban a prueba. No iban mal, pero podrían ir mejor. Pasados diez años, y sin perder de vista que no es igual descargar 10 GB que 80 GB, ese salto adelante no se ha conseguido, tan solo se ha ido progresando al mismo ritmo que las exigencias.

Si esa era la promesa, la sensación es que no han cumplido y se podía haber quedado como estaba. El argumento de los costes hace mucho tiempo que quedó superado con la demostración de que ya no sirve para tapar un agujero, sino que es una forma de hacer negocio. Ya lo decía Phil Spencer hace tan solo unos días, ellos no quieren vender consolas Xbox Series X, quieren tener suscriptores de cualquiera de sus tipos pagando cada mes, vengan de donde vengan.

Sin embargo, sí hay una forma de mirar con optimismo este desembolso que muchos hemos estado haciendo más o menos años, y es el resto del ecosistema. PS Plus creció a imagen de Xbox Live Gold, pues qué mejor espejo en el que mirarse (como aprovecharon después los americanos para subirle el precio cuando llegó su competidor e igualar por arriba), y se fue expandiendo por varios campos.

10 años pagando PlayStation Plus

Puede que la mejor forma de calcular matemáticamente si merece la pena pagar la tasa es contando los juegos en promoción que te has descargado y te has pasado, que no vale solo con acumular. Con tres al año ya se puede dar uno por satisfecho, porque no son novedades pero no suele faltar calidad. Es imprescindible mencionar, a este respecto el bien que le hace al videojuego español con la distribución de un PS Talents al mes.

También se pueden contar los descuentos extra aprovechados al comprar online, que para la gente de Plus suelen ser mayores. No sé vosotros, pero yo creo que he rascado más bien poco por ese lado. Sin embargo, queda claro que entre juegos del mes y rebajas extra, se puede recuperar los 60 euros anuales invertidos a poco que se use la consola.

La otra ventaja es poder disfrutar de 100 GB de almacenamiento de partidas guardadas en la nube. Es una función mucho más aprovechable de lo que parece y más de uno hubiera deseado tenerla en la época de PS3, una consola de mala calidad y durabilidad que dejó a mucha gente con sus partidas perdidas. Pero no se le ha dado tanta importancia y la proliferación de los discos duros externos ha hecho el resto.

Al final parece que hay un camino claro. Hay que pagar PS Plus sí o sí por el multijugador online, ese es el peaje obligatorio. Una vez dentro, para pintarlo bonito, el gancho está en los juegos del mes, que son la forma de recuperar la inversión. Y eso, en el fondo, no es más que fidelización, que una forma de tener al usuario la mayor cantidad posible de horas pegado a una consola PlayStation y a sus franquicias. La banca siempre gana.

Os dejo con esta infografía que representa cómo lo ven desde dentro.

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