Es la pregunta que lleva rondando mi cabeza desde la primera hora de interacción (llamarlo "juego" sería algo forzado en este caso) con El Libro de los Hechizos. Wonderbook, bajo el que estos hechizos y varios futuros títulos se cobijan, ofrece una colección de relatos interactivos; el mundo de los cuentos pop-up de aventuras para niños transportado a la realidad aumentada, aprovechando la tecnología PS Move y el propio libro, un robusto tomo de tapa dura y doce páginas reales con símbolos escaneables que hacen que las páginas virtuales cobren vida. El Libro de los Hechizos es toda una historia completa que sale literalmente desde las páginas del Wonderbook.
Ponerle notas y categorías parece algo fuera de lugar. Preguntarse si ofrece mejor jugabilidad que Halo 4, o más mejoras de equipo que Borderlands 2 no viene a cuento (nunca mejor dicho), si bien cuenta con un ritmo narrativo mucho mejor que el de otros juegos algo cuentistas. Es un juguete de asombrosa factura que con cinco minutos de prueba desmorona cualquier cinismo sobre su creación.
Parecido al Kinect de Microsoft, es diversión accesible para toda la familia que requiere la adquisición de periféricos adicionales para el disfrute. La edición de disco El Libro de los Hechizos más libro Wonderbook se vende por 39 euros, una buena pista de los precios reducidos para los 'libros' que vendrán (incluyendo Caminando Entre Dinosaurios y la aventura de detectives Diggs Nightcrawler, de excelente pinta). Sin embargo, necesitas un mando PS Move y una Eye Camera para que tu PS3 sea capaz de conjurar la Realidad Aumentada en tu salón.
Por eso, opcionalmente, todo el conjunto se ofrece en un paquete especial que roza los 80 euros.
Aunque el tutorial y la publicidad sugieren sentarse en el suelo delante de la tele, hace falta un poco más de espacio, dependiendo de cómo coloques la cámara. Sentarse con el libro sobre las piernas permite acercarse bastante más, sin necesidad de recolocar los muebles. Una vez preparado todo, la Eye Camera mapea la cubierta de la novela sobre el Wonderbook (naturalmente, siempre que estés mirando la pantalla, no el libro). Pasa la página y... allá vamos.
El proceso de El Libro de los Hechizos, que presenta cómo las páginas se escriben y se cubren de tinta virtual en cuestión de segundos tras abrir el libro, tiene un toque de calidad Disney que no puedes dejar de admirar.
El Wonderbook contiene una docena de páginas, cada una impresa a doble cara y, en la realidad, con símbolos únicos. El paso por cada una de las doce páginas cubre una de las dos partes de un capítulo. Cinco capítulos en total (más contenido adicional) completan El Libro de los Hechizos.

Esta novela virtual está ambientada dentro del universo Harry Potter de J.K Rowling (de hecho, puedes enlazar a una cuenta Pottermore si la tienes), detallando la historia de diversos hechizos en geniales secuencias pop-up con escenarios tridimensionales que salen del libro y que se van invocando a base de movimientos con el mando Move, pruebas interactivas para practicarlos y un capítulo final que recopila todos los hechizos de esa sección. (Los que sueñen con apariciones de personajes invitados, que vayan olvidándose. Aquí sólo encontrarán los bichos y criaturas del universo Potter).
Hay un narrador que lee cada una de las entradas y que te guía a través de los tests (estas descripciones aparecen como texto en pantalla, con cada palabra brillando según se lee). Hace de mentor, guía y profesor todo-en-uno. Los consuelos llegan cada dos por tres, al igual que los comentarios positivos sobre tus logros. Las reprimendas suenan rara vez, mientras que el castigo, siguiendo la tradición de Hogwarts, se realiza restando puntos a la casa que hayas escogido.
Es un equilibrio que funciona teniendo en cuenta el contexto, y tener que pasar meneos generales de varita para iniciar conjuros, en lugar de símbolos incómodamente precisos, es sin duda la decisión correcta si piensas en la audiencia que se espera que use esto. Aun así, una o dos veces pasó que no se registraba un símbolo (curioso que además fueran de la variedad de líneas rectas).

Cada mitad de capítulo sigue la misma estructura, y una vez completado, eres libre de pasar adelante y atrás entre secciones. Y hay que destacar que nunca te sacan obligatoriamente de una página después de completarla, sino que eres libre de re-leer las historias, probar una y otra vez los hechizos. Del mismo modo (quitando los conjuros), tampoco te obligan a leer cada palabra de cada página.
La interacción es bastante limitada y predecible, si bien es cierto que el aprendizaje de cabeza funciona sin hacerse aburrido. Un símbolo inicial aparece dibujado en pantalla para que el lector lo contemple y lo imite, antes de que le pidan conjurarlo sin guía alguna. Así y todo, durante el comienzo del hechizo hay práctica (las hay de hacer cosquillas a duendes, levitar huevos de dragón, invocar escudos para protegerse de ataques de magos), y una vez más al final del capítulo. Presionando el botón triángulo se re-dibuja el símbolo por si se te ha olvidado, y el narrador, siempre presente, también dará consejos.
Ocasionalmente hay problemas y la cámara Eye no registra correctamente los movimientos más pequeños con el Move (que aparece como una varita en la pantalla) durante las prácticas o las pruebas. Para las últimas te llevan a una parte de un escenario mucho más grande (estudios, invernaderos, hasta aldeas) y debes hechizar contra enemigos u objetos de tu alrededor. Es fácil atacar a los distantes, pero para los que circundan los bordes de la esquina de la pantalla, los disparos precisos son mucho más difíciles. En una práctica en la que tienes que invocar escudos con cierto ritmo frente a enemigos cercanos, no hay distancia suficiente, ni por lo tanto tiempo, para registrar los disparos que vienen y contrarrestarlos.
Aun así, los hechizos lanzados tienen una generosa función de seguir objetivo (derribar insectos de papel es pan comido), y para los que requieren fijarse en un objetivo específico, existe un sistema de apuntado por colores enlazado con una vibración del Move para indicar que estás en el punto adecuado.

Lo mismo ocurre con los puntos de historia del cuento; la varita se "pegará" al punto más cercano de la página destacada, por lo que la precisión no es un problema (simplemente deja pulsado el gatillo y levanta la varita para "arrancar" las palabras de la página). Lo mismo pasa con los cuentos pop-up, que ofrecen dos pestañas en momentos concretos de cada relato para permitirte elegir qué palabra quieres usar para rellenar los huecos de la historia.
Las páginas del libro, cuando las miras con detenimiento, pasan el examen (puedes acercarlas más a la cámara, o mover el libro de izquierda a derecha para contemplar las escenas, palabras y objetos al detalle). Sin embargo, todo lo que las rodea (tú y la habitación en la que estás leyendo) se mantiene borroso. Probablemente tenga que ver con el eterno problema de las condiciones de iluminación extremas, y aunque se puede ignorar casi todo el rato (a fin de cuentas te concentras en las páginas), significa que cuando te piden que toques el libro (quitar hojas u hollín), el amasijo de píxeles chirría frente a la finura de las páginas en sí. Del mismo modo, los récords de tus logros pronto se convierten en decepciones, pues los loop de vídeo de diez segundos grabados en plena prueba son pequeños y los tonos sepias lavan cualquier noción para identificarte en ellos.
Las historias no necesitan ser horripilantes o impactantes para estar bien contadas. Y El Libro de los Hechizos tiene momentos en los que te hace sonreír. Además, aunque la conclusión al final del libro puede resultar algo torpe, existe un epílogo sorprendentemente dulce que te pide volver a visitar al libro y a su narrador algún día.

¿Cómo puntúas El Libro de los Hechizos? No puedes. No hay una nota al final de esto. Porque esto no es un análisis, sino una forma de estudiar este libro. Un artículo sobre un accesorio que podría resultar de interés a los padres o a los jugadores con familiares mucho más jóvenes. Tengo un sobrino de ocho años que pidió una varita de Harry Potter las navidades pasadas. Puedo imaginar que esto le encantará. Yo, sin duda, me sentí encantado con lo que vi, aunque un par de las pruebas de final de capítulo pueden llegar a frustrar por la habilidad requerida para cambiar de hechizo rápidamente. Esto es algo que los padres podrían leer juntos con él, como un cuento de antes de ir a dormir. Eso sí, teniendo en cuenta que cada capítulo lleva más de media hora, quizás requeriría unas cuantas noches consecutivas.
Es un magnífico invento, y hay que dar crédito a Sony por introducir algo que para nada se ha concebido con el espacio de juego tradicional en mente. Aun así, a Wonderbook no le habría sobrado salir con más de un único libro en el que basarse, por mucho que el autor de ese libro se pueda poner fácilmente en la carta a los Reyes. Con Caminando Entre Dinosaurios y Diggs Nightcrawler a unos meses, y siendo los libros futuros solo conjeturas en base a quién se está asociando con Sony en esto, se puede entender que algunos prefieran esperar para poder escoger entre una biblioteca en condiciones antes de lanzarse a comprar la estantería que los acogerá.



