LeBron James es incombustible. Ha definido una generación de baloncesto, o varias, al batir otro récord de la NBA: anoche se convirtió en el jugador con más minutos jugados de la historia. Exactamente 57.447 minutos en 1.517 partidos jugados.
Anoche, James jugó 34 minutos en la victoria por 113-100 contra Sacramento Kings, y consiguió 19 puntos, seis rebotes y siete asistencias. En su décimo minuto, ya había batido ese récord histórico, que antes ostentaba Kareem Abdul-Jabbar.
Abdul-Jabbar jugó durante 20 años, de 1969 a 1975 en Milwaukee Bucks y de 1975 a 1989 en Los Angeles Lakers, proclamándose campeón de la NBA 6 veces, 5 de ellas con los Lakers, y siendo nombrado MVP 6 veces, entre otros muchos hitos.
Cuando se retiró, Abdul-Jabbar había jugado 57.446 minutos. Tuvieron que pasar 35 años para que alguien superara esa marca. El resto de la clasificación lo completan Karl Malone (54.852), Dirk Nowitzki (51.368) y Kevin Garnett (50.418).
James dijo que su récord "es sólo un compromiso con el oficio y con la pasión y el amor que siento por el juego. No me tomé mucho tiempo en la temporada baja, no importaba si estaba disputando las 10 Finales seguidas, y siempre intentaba mantener mi cuerpo en plena forma".
La NBA compartió el resto de los 8 jugadores con más minutos jugados, y James es el único en activo. Cumple 40 años el 30 de diciembre, ya no es tan fuerte como antes, pero sigue en forma, así que quién sabe cuántos minutos, o incluso temporadas, le quedan.