En medio de las continuas tensiones entre Washington y Bruselas, España ha pedido a la Unión Europea que elabore su propia política hacia China, advirtiendo del peligro de limitarse a seguir el camino de confrontación marcado por el presidente Donald Trump (vía Financial Times).
José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, subrayó que la UE debe actuar con autonomía, decidiendo cuándo China es un socio y cuándo un competidor. Mientras algunas capitales europeas se inclinan por alinearse con EEUU en una postura más dura contra Pekín, otras se muestran cautelosas para no arriesgar sus lazos económicos con China, especialmente en sectores como el comercio y el cambio climático.
España, que busca activamente la inversión china, ha instado a adoptar un enfoque matizado, equilibrando el potencial de colaboración con la necesaria protección de los intereses europeos. La postura de Madrid refleja preocupaciones más amplias dentro de la UE sobre el futuro de su relación con China, sobre todo porque Pekín sigue apoyando a Rusia en medio de la actual guerra en Ucrania.