Durante el pasado fin de semana se supo que Las Médulas, un yacimiento histórico de minería de oro (situado en León, España) y declarado Patrimonio de la Humanidad por la la UNESCO, estaba ardiendo. Cerca de allí, en el noroeste del país, en Galicia, se han registrado varios Grandes Incendios Forestales sólo en las últimas semanas, tanto a finales de julio como a principios de agosto. Las altísimas temperaturas debidas a la actual ola de calor, el fuerte viento, el cambio climático y, lamentablemente, la acción humana (incendios provocados), están detrás de la catástrofe de este año.
Aunque todos los años aparecen incendios forestales desperdigados por todo el mapa español, el de 2025 ha sido especialmente feroz hasta ahora, y ni siquiera estamos a mitad del mes álgido de agosto. En primavera se produjo un solo Gran Incendio Forestal (GIF), mientras que en las siete semanas de verano el número creció rápida y terriblemente hasta un total de 22, 10 sólo en los 11 primeros días del mes en curso, según recoge ElDiario. Un incendio forestal se considera GIF cuando supera las 500 hectáreas calcinadas.
Según la misma fuente, aunque el total de incendios registrados en el país al año descendió respecto a hace dos décadas, la media de GIF no dejó de crecer hasta los 23 anuales, una cifra que está a punto de alcanzar 2025, con casi toda la península en riesgo de incendio forestal en estos momentos. Además de Galicia y Castilla-León, otras regiones afectadas por los GIF son Andalucía, Extremadura, Cataluña y Castilla-La Mancha, con miles de personas evacuadas y campos, cultivos y bosques perdidos para siempre.
Dado que la crisis climática ofrece los mejores ingredientes para que se produzcan incendios devastadores y de rápida propagación, deben ponerse en marcha nuevas medidas y promulgar una mayor concienciación para evitar que se produzca otro verano negro.