La desclasificación completa de documentos relacionados con la intentona golpista del 23 de febrero de 1981 en España no ha alterado el relato histórico establecido sobre el papel de Juan Carlos I, según informa El País. Los 153 archivos publicados por el gobierno de Pedro Sánchez añaden un nuevo contexto, pero no ofrecen pruebas de que el monarca estuviera implicado en la planificación de la insurrección.
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Entre los materiales más llamativos se encuentra un manuscrito hallado en el domicilio del teniente coronel José Crespo Cuspinera, vinculado a posteriores conspiraciones golpistas. El texto critica lo que denomina el error de "dejar libre al Borbón" y describe al rey como una figura que hay que "derrocar y destruir", reflejando las divisiones en sectores del ejército.
Otros documentos reconstruyen, minuto a minuto, los acontecimientos en el Palacio de la Zarzuela tras el asalto del teniente coronel Antonio Tejero al Parlamento. Muestran al rey optando rápidamente por defender el orden constitucional y preparando su discurso televisado, emitido poco después de medianoche, que resultó decisivo para detener la sublevación.
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Los archivos también detallan tensos intercambios con oficiales superiores, entre ellos los generales Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch, y revelan el malestar continuado en algunos sectores de las fuerzas armadas en los meses siguientes. Sin embargo, como ha argumentado el escritor Javier Cercas, el nuevo material público refuerza la opinión de que, aunque el rey cometió errores políticos, en última instancia actuó para detener el golpe en lugar de apoyarlo.

Juan Carlos durante el 23F