Análisis del monitor de gaming OLED AOC Q27G4ZDR
Un monitor de gaming OLED muy económico de (casi) 27 pulgadas que da un rendimiento tan considerable como su marco.
El precio oficial de 379 euros del AOC Q27G4ZDR se convirtió desde su anuncio en su gran reclamo. Al fin y al cabo, estamos hablando de una pantalla QD-OLED de "27 pulgadas" con HDR por debajo de los 400 euros. ¿Cómo es posible? ¿Hay gato encerrado? En las últimas semanas lo hemos puesto a prueba en varias situaciones en la redacción de Gamereactor y ahora podemos ofrecer un veredicto sobre su calidad y rendimiento por ese precio.
Antes de entrar en detalle, voy a hacer una comparación o analogía algo inventiva. ¿Habéis leído mi análisis de Resident Evil Requiem para Nintendo Switch 2? Pues aquí AOC ha intentado algo parecido, aunque os suene raro. Porque, en términos generales, ambos intentan simular una experiencia superior teniendo muy en cuenta sus limitaciones y escogiendo cuidadosamente los sacrificios. En el caso del videojuego, para funcionar y lucir genial en una consola pequeña y portátil. En el caso del monitor, para mantener ese precio tan promocional.
Las primeras bondades, y los primeros sacrificios, se notan al sacar la pantalla de la caja. Es un montaje muy sencillo y veloz, si bien los típicos acabados traseros de AOC ya dejan patente la gama del producto. Al montarlo engaña un poco, porque de frente da mucha más sensación de finura de la que luego hace gala en realidad: mirar por detrás revela un importante trabajo de glúteos en el gimnasio. Si no te importa, perfecto. Pero si tienes el escritorio contra la pared, esta separación puede hacer que se te eche encima. Y si está exento sin nada alrededor, naturalmente no es el más estético del momento.
Al encender la pantalla también se percibe este brillante toque OLED tan característico de la tecnología. A la vez, se advierten dos de sus principales problemas.
El mayor de todos, es el marco grosero que rodea la imagen (mira la foto adjunta como referencia). Si antes ponía "27 pulgadas" entre comillas es porque en realidad estamos ante un 26,5" lo que, si bien es sincero en la descripción de la caja, engaña un poco con la referencia del modelo. Pero si además te das cuenta de que esas 26,5" están contenidas en lo que parece un panel de 27", solo que con un reborde negro que reduce el área visible real, entonces sienta un poco mal. Sin duda, uno de los sacrificios más obvios para ahorrar costes.
El otro problemilla no es tan grande y será porque estoy acostumbrado a monitores IPS y sin acabado 'glossy', pero estamos ante una pantalla OLED muy reflectante. Lo cierto es que el mismo fabricante tiene en su gama más puntera AGON un OLED como el AG456UCZD, de acabado mate, que no refleja nada, por lo que entiendo que es también una cuestión de concebir un monitor tentadoramente asequible. En la misma foto puedes ver cuánto me reflejo, y cuando te sientas a trabajar sin encender la pantalla produce un inquietante efecto Black Mirror.
¡Pero lo cierto es que rinde bastante bien para ese precio! Este AOC Q27G4ZDR sabe aprovechar sus prestaciones para ofrecer una imagen nítida y suave, una respuesta veloz y unos colores muy decentes. Me ha sorprendido especialmente lo agradable que resulta el texto (mucho mejor de lo que esperaba en cuanto a tipografías para leer) y el brillo no lesivo del conjunto, y si tu entorno es relativamente oscuro, te funcionará genial para juegos, ya que eliminas el reflejo y no necesitas el máximo brillo posible.
De hecho, esas es otra de sus carencias disimuladas: si tu entorno es luminoso y/o quieres sacarle el máximo de nits al HDR, pues tampoco es, ni el monitor, ni la gama que buscas. Simplemente probando el vídeo de Costa Rica en 4K (¿o no es el primero que ponéis vosotros también en pantallas nuevas?) queda patente que tanto el HDR como el brillo en general es tímido y no el fuerte de esta pantalla. Ni el de Windows, en todo caso.
En las pruebas por lo demás ha respondido bien. Un pelín de parpadeo con VRR, una interfaz/menú bastante arcaicos (algo que debe renovar la marca), un calibrado un poco forzado y una cobertura de gama de colores, una vez más, aceptable. Y veloz de sobra.
Y si bien tengo un veredicto, lo difícil es ponerle una nota numérica a este producto. Quizá diría que los sacrificios son demasiados para los 460 € que empezó costando, pero sinceramente por 379 euros cambia bastante la película y se coloca en un punto dulce. Su imagen suave y rápida supera a los IPS, aunque no alcance la calidad de los OLED más caros. No es el monitor más bonito ni fino, y su marco negro afecta a usos como la multipantalla o el simracing de triple monitor. Pero si buscas una actualización económica para desechar tu viejo IPS, si no trabajas fino con colores, y si lo quieres para jugar en una sala relativamente oscura, la verdad es que es una opción notable para saltar por fin a OLED. Eso sí: es difícil encontrarlo en stock.


