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Breve historia de Wings - El mejor y último gran juego de Cinemaware

Wings estuvo a la altura de la visión de Cinemaware de fusionar películas y juegos, aunque también resultó ser el canto del cisne de la empresa.

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Probablemente mucha gente recuerde más a Cinemaware por Defender of the Crown, que fue el primer gran lanzamiento del estudio para Amiga, pero también estuvieron detrás de clásicos como The King of Chicago, It Came from the Desert, Rocket Ranger y, por supuesto, Wings. Aunque Wings no fue el último juego de Cinemaware, muchos lo consideran el canto del cisne de la empresa y, probablemente, fue también el último juego en llevar el ADN de Cinemaware.

Breve historia de Wings - El mejor y último gran juego de Cinemaware

Cinemaware fue fundada por el matrimonio Robert Jacob y Phyllis Jacob en 1985. Jacob se había interesado por la entonces floreciente industria de los juegos, en la que había asumido el papel de una especie de agente/intermediario entre los jóvenes desarrolladores de juegos, que estaban desperdigados por todas partes programando diversos juegos, y los grandes y acaudalados estudios de videojuegos, que estaban deseaban hacerse con las creaciones de estos jóvenes talentos. En un momento dado, Robert Jacob conoció el nuevo Commodore Amiga, que aún no había salido al mercado. Inmediatamente quedó cautivado por las muchas posibilidades de la máquina y tomó una decisión que cambiaría su vida: ya no quería ser un agente de otros desarrolladores de juegos, quería participar él mismo en el proceso.

Por todo esto, fundó Cinemaware con su mujer y, como el nombre sugiere con claridad (puesto que combina las palabras "Cinema" y "Software"), Robert Jacob tenía la visión de que los juegos debían "parecerse a una película, pero jugarse como un juego", un objetivo muy ambicioso a mediados de los 80, dado el hardware disponible en la época. Robert Jacob se asoció con John Cutter, diseñador y programador de Gamestar, que antes había trabajado principalmente en juegos deportivos. Cutter fue el primer empleado fijo de Cinemaware (que tenía a varios autónomos que trabajaban de forma ocasional) y trabajó como productor asociado en Defender of the Crown y más tarde se convertiría en el hombre que estaba detrás del diseño de varios de los títulos más importantes de Cinemaware.

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Tanto Jacob como Cutter se inspiraron profundamente en las películas clásicas de Hollywood, lo que resulta bastante evidente al observar varios de sus lanzamientos más importantes. El juego probablemente más conocido de Cinemaware, Defender of the Crown, se inspiró en la película Ivanhoe; The King of Chicago, en varias películas de gángsters como Scarface, el terror del hampa y Los intocables; It Came from the Desert, en las películas de monstruos de los años 30; y Rocket Ranger se inspiró en las películas de ciencia ficción de serie B de los años 50. Jacob y Cutter llevaban tiempo hablando de hacer una "historia de pilotos", por lo que cuando tuvieron que decidir su siguiente gran proyecto se decantaron por Wings. Wings debe su nombre a la película muda Alas de 1927 (Wings en inglés), que era precisamente una romántica "historia de pilotos". También es la primera película que ganó un Oscar a la mejor película; esto ocurrió en 1929 y es la única película muda que ha ganado un premio a la mejor película en los Oscar.

Había muchos simuladores de vuelo y otros juegos de vuelo para el Amiga, como 1942, Banshee y, no menos importante, Knights of the Sky. Sin embargo, Jacob pensaba que ninguno de ellos captaba el "romance" y las historias que rodeaban a los pilotos de la Primera Guerra Mundial, entre ellos el alemán Manfred von Richthofen (también conocido como "El Barón Rojo") y el francés René Fonck, que fue el piloto aliado que más éxito tuvo, con 75 bajas confirmadas. Jacob consideraba que este tipo de historias estaban ausentes en la Segunda Guerra Mundial, donde la atención se centraba más en las armas y la maquinaria que en el heroísmo de los jóvenes que, cuando subían a aquellos sencillos aviones, no tenían las probabilidades a su favor cuando se trataba de volver a casa con vida.

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El desarrollo de Wings comenzó en 1989 y John Cutter asumió el papel de productor y diseñador, como tantas veces había hecho en Cinemaware, donde su compromiso con la profundidad narrativa y la presentación cinematográfica habían contribuido a dar forma al estudio. Comparado con otros juegos de finales de los 80, el aspecto visual de los juegos de Cinemaware siempre estuvo en su propia liga, en comparación con los gráficos de otros juegos, que normalmente consistían en pequeñas figuras de píxeles cuadrados o pequeños sprites angulosos. Una muestra del compromiso de Cinemaware con la alta calidad visual puede verse en el hecho de que, para su primer título verdaderamente importante, Defender of the Crown, contrataron al legendario Jim Sachs como director artístico, lo que dio como resultado uno de los juegos más bellos y atmosféricos jamás lanzados en Amiga.

El problema de los juegos de Cinemaware era a menudo que no eran los mejores juegos que uno pudiera imaginar y habían empezado a surgir críticas al respecto aquí y allá, algo que no había pasado desapercibido para Robert Jacob y John Cutter. Así que decidieron que Wings debía ser el mejor juego que Cinemaware hubiera producido nunca y no se hicieron concesiones en ningún aspecto. Ni siquiera con la narrativa, pues Wings fue, probablemente, el juego con la historia más completa de Cinemaware.

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Si lo pensamos fríamente, Wings no es, en el fondo, un simulador de vuelo. Sí, hay mucho vuelo en el juego, pero en realidad es más un juego de aventuras que narra las experiencias de un joven piloto durante la Primera Guerra Mundial. Toda la historia se cuenta a través del diario del piloto, que ofrece una visión de sus pensamientos, su culpa y su miedo a medida que mueren sus amigos, desaparecen otros pilotos y aumenta la presión sobre él. Las historias del diario se inspiraron en los relatos de pilotos reales de la Primera Guerra Mundial y esto contribuyó a que el juego fuese mucho más personal y emotivo que lo que se vivía en otros de la época. A estas alturas, muchos otros desarrolladores ya conocían bien el hardware de Amiga y habían empezado a explorarlo en serio, llevándolo hasta sus límites; esto significaba que bastantes juegos parecían más bien demostraciones técnicas jugables, ya que de repente se le prestaba más atención a la tecnología y a los nuevos detalles técnicos que a la historia y a la narrativa.

Al mismo tiempo que contaban una historia apasionante, John Cutter y sus diseñadores abordaron las críticas a través de las mecánicas de juego. De estas, Wings ofrece tres tipos: "carreras de ametrallamiento" estándar en las que, en una vista isométrica, el jugador vuela a baja altura y ataca objetivos en tierra con su ametralladora (muy parecido al popular Blue Max de Commodore 64); misiones de bombardeo desde arriba, ligeramente más tácticas que la sección de "ametrallamiento"; y, por último, combates aéreos en 3D por encima de los verdes campos y bosques.

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El juego reaccionaba a la forma en la que el jugador actuaba en las distintas misiones; entre otras cosas, el tono del diario se oscurecía sus acciones eran malas. Contenía más de 200 misiones, pero se corría el riesgo de perderse algunas de ellas. Wings estaba diseñado de tal forma que el diario abarcaba un periodo fijo y, si herían al jugador o lo tenían que retirar del servicio, podría perderse varias misiones mientras estaba lejos del frente.

Wings era un proyecto de gran envergadura y Robert Jacob y su equipo habían aprendido de los problemas que habían encontrado durante el desarrollo de Defender of the Crown. El juego se desarrolló en sólo 10-12 meses y contaban con más de 12 personas en el equipo, considerablemente más que el puñado que solía participar en la producción de juegos en aquella época. Wings salió a la venta para Amiga 500 y Amiga 1000 en octubre de 1990; fue el juego más completo de Cinemaware y resultó ser un éxito tanto comercial como de crítica para la empresa.

Muchos lo consideran el mejor juego de Cinemaware (aunque Defender of the Crown sea probablemente el más recordado por muchos) y uno de los mejores juegos narrativos de la historia del Amiga. Tampoco fue un juego barato de producir. Si bien no existen cifras oficiales sobre los costes de desarrollo, según entrevistas anteriores y diversas estimaciones, se cree que el desarrollo de Wings pudo costar entre 300.000 y 500.000 dólares, lo que supone entre 3 y 4 veces más que un juego típico de Amiga de la época.

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Wings fue uno de los juegos más exigentes en el momento de su lanzamiento, ya que requería 1 MB de RAM, que era el doble de lo que llevaba un Amiga 500 estándar y cuatro veces más de lo que llevaba un Amiga 1000 estándar. Esto significaba que, en el momento de su lanzamiento, Wings sólo funcionaba en máquinas Amiga equipadas con expansiones de RAM de al menos 1 MB y no mucha gente disponía de eso en aquella época. Poco después, se lanzó una versión de 512 KB; los juegos eran en gran medida idénticos, pero en esta edición se habían eliminado un par de las secuencias más cinematográficas. El juego se suministraba en tres disquetes debido a la gran cantidad de gráficos que contenía, mientras que la versión de 512 KB se suministraba en dos disquetes.

Wings fue el último gran juego de Cinemaware. Los problemas financieros de Cinemaware habían empezado a aumentar y, aunque Wings era su mejor juego hasta la fecha, no fue suficiente para salvar a la empresa, que tuvo que cerrar al año siguiente de su lanzamiento. Probablemente no ayudó el hecho de que, poco después del lanzamiento de Wings, Cinemaware desembolsara la friolera de 700.000 dólares en una versión en CD de It Came from the Desert, que NEC les había pedido que produjeran para su consola TurboGrafx CD. Puede que ese fuera el proyecto que finalmente vació las arcas de Cinemaware. Lo más irónico probablemente sea que el juego no se terminó antes del cierre del estudio y que se completó independientemente de Cinemaware con un presupuesto ajustado al año siguiente.

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Muchos recordarán Wings como uno de los mejores juegos del Commodore Amiga. Sólo se lanzó para Amiga en su forma original, pero desde entonces se han publicado versiones actualizadas para Game Boy Advance (2003), BlackBerry (2013), PC (2014) y Mac (2015). Aunque como suele ocurrir con estas versiones actualizadas, producidas sin la participación de quienes crearon originalmente el juego, no eran ni de lejos tan carismáticas como el juego original.

Cinemaware fue uno de los estudios de desarrollo más intransigentes de la década de 1980 y ayudaron a causar un gran impacto en toda la industria de los videojuegos con Wings, Defender of the Crown y varios juegos más. Nos mostraron a todos otra forma de presentar los juegos, es decir, con una historia emotiva y una calidad visual que estaba muy por delante de todos los demás. En una entrevista posterior, Robert Jacob describió Wings como el juego más completo de Cinemaware y el que realmente cumplió su visión original para el estudio: crear juegos que "se pareciesen a una película, pero se jugaran como un juego".



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