Fue como un bofetón en la cara, como un pellizco para despertar del sueño y volver al mundo real, al menos bueno. El viernes pasado Nintendo anunció el recorte del precio de venta de Nintendo 3DS entre un 33% y un 40% y dejó a toda la industria helada por unos momentos. Después, algunas caras de enfado y muchas de alegría, porque en esta decisión hay para todos.
Esta reducción de precio tiene dos víctimas. Las primeras, que en el lenguaje cínico de la guerra serían daños colaterales, son los más de cuatro millones de compradores de la consola, que han visto como sus 250 euros son ahora papel mojado. Para ellos, una disculpa y 20 juegos gratis de la Consola Virtual. ¿Es suficiente? ¿Estaba Nintendo obligada a hacerlo? Las dos respuestas son no, pero si hay motivo para el consuelo o no es cuestión de cada uno. Realmente lo peor es que se ha perdido valor de reventa, pero el que quiera conservarla sigue con el producto por el que pagó íntegro y algo más.
La otra víctima, y esta vez por heridas de guerra, es la propia Nintendo - pero no su consola. La compañía ha visto como su peculiar burbuja financiera se ha pinchado de un plumazo, o aún más, ha tomado la decisión de pincharla en casa. Con Wii y Nintendo DS pudieron mantener un sistema de precios elevado gracias al marketing y a una gran imagen labrada con su software. Pero con 3DS y una crisis económica galopante, no ha sido suficiente.
Han dañado su imagen, porque ahora muchos de sus compradores más fieles, de sus early adopters mirarán con miedo su próximo lanzamiento, es decir, Wii U. La consola podría no llegar con un hardware demasiado potente y por eso podrían verse obligados a reajustar a la baja el precio de venta, entrando en la espiral de rendimientos mínimos o negativos en la que viven sus competidores.
Pero a pesar de toda la mala prensa y de la corriente de quejas que han surgido por toda la red, desde la desesperación desalmada por la pérdida de dinero de unos hasta la mofa infantil de otros, aquí los verdaderos ganadores son Nintendo 3DS y sus usuarios.
Su gran victoria llega del lado del futuro. A partir de este momento, o del 12 de agosto, es de esperar que aumente el número de consolas vendidas, sobre todo de cara a las navidades y a la llegada de juegos como Super Mario 3D Land y Mario Kart 7. Y un alza en las cifras, por mucho que se suela decir que a uno no le afecta lo que vende o deja de vender una consola, impacta de todas las formas.
Lo primero, porque tendría que traer un aumento del apoyo por parte de las third parties, esas mismas culpables de que hasta el momento el catálogo esté prácticamente abandonado a su suerte. Nintendo decidió confiar en ellas y tan solo Capcom ha respondido con decencia. El resto, se han mantenido en su ley del mínimo esfuerzo e incluso ya están buscando de dónde racanear. ¿Alguien me dice que compañía tiene a su estudio insignia trabajando en la portátil? Exacto, ninguna.
Con un catálogo mayor solo se puede esperar una mejor acogida por parte del público, que tendrá siempre interés por algún tipo de contenido en concreto. A la larga, un catálogo más fuerte hace a una consola más líder, como pasó con Playstation 2 y como ha pasado con Nintendo DS.
Iwata dijo que en todos sus departamentos estaban recibiendo llamadas de felicitación por ese moviendo tan acertado. A las third parties les da igual si Nintendo gana o pierde, ellas quieren base instalada.

Por otra parte, la rebaja va a ser un efecto llamada para nuevos consumidores. Ya los japoneses nombraron el precio de la portátil como la razón principal para no adquirirla. A muchos se les acaba de agotar la excusa y por eso es muy probable que se lancen a las tiendas en cuanto llegue un título de su agrado. Para unos puede ser el Mario Kart, o el Layton, para otros un Brain Training o el Kingdom Hearts.
El efecto será especialmente potente entre los jugadores menos habituados, que consideran su videoconsola como un bien puramente de lujo y de uso esporádico, y que por tanto están dispuestos a gastar menos y con un consumo menos compulsivo. Volviendo atrás, más consumidores y de más variedad permitirán la llegada de más juegos y de temáticas más variadas. Retroalimentación.
Y por último no se puede olvidar del efecto positivo en Nintendo. Será positivo porque si las ventas vuelven y consigue derrotar a Playstation de cara al lanzamiento de Vita, podrá seguir diciendo que es líder del mercado portátil, como lleva siéndolo casi 25 años. Es decir, podrá recuperar esa imagen de éxito que le acompaña.
Pero lo más importante para la empresa es que las ventas de hardware no dejan de ser ingresos, por muy baratas que sean (sin llegar al extremo). La compañía va a peder dinero momentáneamente con cada unidad vendida, pero en el momento que las fábricas se pongan a funcionar a toda potencia se reducirán los costes por unidad y volverá a ser rentable vender Nintendo 3DS.
A lo que hay que sumar que a mayor número de consolas vendidas también es razonable pensar que habrá más juegos vendidos. Y eso significa más ingresos por software ya sean directos, por royalties o por licencias. Las previsiones tan negativas presentadas la semana pasada ya decían esto mismo: vamos a vender más juegos de lo que pensábamos. ¿Cuánta gente va a comprar ahora su 3DS con dos títulos y no con uno solo?
En conclusión, aunque hubo muchas quejas y el mundo Nintendo zozobró el pasado 28 de julio, si la consola es un hardware digno y el software llega, se demostrará que ha sido un movimiento muy beneficioso para casi todo el mundo, incluso para la propia casa. No se harán de oro... quizá solo de plata. Una lástima por los cuatro millones de personas que hemos visto cómo nuestra última adquisición perdía valor de repente. ¡Nos consolaremos jugando a Yoshi's Island!
