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Dragon Age 4

Dragon Age: Speculation

Después de la mala acogida de las dos últimas entregas de BioWare, no estamos seguros de lo que nos espera en Dragon Age 4.

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Los Guardas Grises, la Inquisición y los Viejos Dioses han ido rodeándose de una comunidad de fans incondicionales desde la primera entrega de la franquicia de Dragon Age en noviembre de 2009. Ahora bien, hoy en día, después de una década, la relación entre esos fans, el estudio y la empresa matriz EA se ha deteriorado. Para explicar lo que ha pasado con el estudio y la franquicia de Dragon Age, tenemos que remontarnos a 10 años atrás para después repetir el ejercicio que hicimos hace dos años y medio en Dragon Age: Premonition.

Tras el lanzamiento del primero, Dragon Age: Origins, arrasaron y siguieron éxito tras éxito. Con Baldur's Gate, Star Wars: Caballeros de la Antigua República (KOTOR) y Mass Effect entre su arsenal, el estudio tenía a los fans de los RPG en la palma de la mano. En ese momento y durante los años siguientes, BioWare se ganó el puesto del mayor gigante del género. Después de enamorar a la gente con su protagonista intergaláctico (o antagonista, cada uno con sus gustos), Shepard, el estudio cambió el rumbo hacia los fans de fantasía, para traerles una imponente y oscura historia sobre el honor, las criaturas fantásticas y la lucha por lo correcto en un mundo en crisis.

Los jugadores creaban a su propio personaje al gusto, e incluso podían elegir sus orígenes, algo típico de BioWare. Por supuesto, la parte de crear a su propio héroe era una de las razones por las que encantaba tanto a los fans, y su lanzamiento arrasó entre los aficionados del RPG y la crítica, así que pronto se convirtió en uno de los grandes pilares del género, con su sistema de compañeros. Junto con Mass Effect, hicieron que el estudio destacase un poco más. Origins lo tenía todo: una historia magnífica, la ambientación perfecta, personajes entrañables y un sistema de combate fresco donde el jugador podía intercambiar personajes y ajustar la vista de la cámara para una batalla más estratégica. Gracias a su compleja narrativa y sus opciones de romance y personalización, BioWare se aseguró de que Dragon Age fuese una aventura inolvidable con potencial para convertirse en una serie.

Sacaron nada más y nada menos que siete paquetes DLC, un sistema de aprobación para los compañeros, y una expansión enorme en solo un año. BioWare preparaba el futuro de la serie mientras desarrollaba Mass Effect 2, lo que no sabían es que este futuro iba a dividir a sus fans, pues algunos opinaban que la continuación ya no era tan RPG como el original.

Dragon Age 4

A pesar de que habían intentado que Dragon Age II mejorase la fórmula del primero, el juego provocó muy malas reacciones tras su lanzamiento en 2011, aunque hubiese sido aclamado por la crítica. Los fans criticaban el gran cambio del combate (por mucho que se hubieran quejado del original) y las escasas opciones de orígenes, los enemigos del juego, las mecánicas de creación y la falta de entornos nuevos. Habían intentado mejorar esta secuela, pero lo que BioWare consiguió fue perder a gran parte de sus fans incondicionales, aunque ganaran otros más ocasionales. No obstante, fue con Dragon Age II que empezaron a incluir opciones románticas más inclusivas: los jugadores, que controlaban a un refugiado de la Quinta Ruina que pronto sería el Campeón de Kirkwall llamado Hawke, tenían diferentes opciones para elegir a esa persona especial. Como pasa siempre que un juego intenta ser inclusivo, BioWare empezó a recibir quejas de la falta de opciones para los "jugadores principales"; sin embargo, el estudio siempre ha defendido todas las preferencias y sexualidades, por lo que pronto salieron a defender a la comunidad LGBTQ+, una hazaña muy admirada por los jugadores de todo tipo. Mucha gente de todo el mundo le ha cogido cariño al estudio solo por esta razón.

Después de lanzar cuatro DLC para Dragon Age II, BioWare entró en un territorio un tanto desconocido con Dragon Age: Inquisition, donde cambió la narrativa lineal por la exploración en mundo abierto. Después de la desilusión que se llevaron los fans con el final de Mass Effect y el adiós a Shepard en 2012, se presentó la tercera entrega de la serie de dragones, un juego que cambiaría muchas cosas en la franquicia.

Habían eliminado la experiencia lineal por completo y optaron por un mundo abierto enorme, y por regalarle a los fans mucho más contenido, incorporaciones nuevas como el extenso sistema de elaboración de objetos y una historia de, más o menos, 50 horas (sin contar el contenido adicional y las misiones secundarias). No obstante, aunque hubiese tantas cosas nuevas, los fans seguían sin recibir lo que realmente habían pedido. Muchos se tomaron todas las críticas como nostalgia, y argumentaban que los seguidores habían conectado tanto con el juego original que ahora les costaba más apreciar las siguientes entregas.

Las nuevas incorporaciones, tales como el modo multijugador o las operaciones de la Mesa de Guerra, quedan separadas del juego principal, casi como contenido opcional que los jugadores no van a encontrar si no lo buscan. La historia, la ambientación, las acciones y las consecuencias, y los personajes (vamos, la esencia de Dragon Age) tuvieron una buena acogida. Tras la crisis de identidad que tuvieron con Dragon Age II, el estudio, de algún modo, dio un paso atrás para centrarse más en la narrativa y ajustarse a la consola. Dicho esto, algunos fans creyeron que el mundo abierto perjudicaba a la experiencia. El protagonista, con el titulo de Inquisitor, se podía personalizar en cuanto a su raza, género y moral, por lo que la causa y efecto serían otra vez el centro de atención.

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Dragon Age: Inquisition reintrodujo algunos compañeros y PNJ de los otros juegos, los cuales tuvieron mucho éxito por su profundidad, mientras que Leliana, adorada por los fans, apareció con una personalidad completamente distinta, pero esto estaba justificado. El personaje nuevo más destacable era Solas, que tendría un papel muy importante tanto en Inquisition, como en su DLC Intruso. Un DLC que además trajo a Lobo Terrible, que ya está confirmado como personaje de relevancia en Dragon Age 4, así que los que no comprasen el DLC se van a perder un poco.

En cuanto al desarrollo, el equipo detrás de Inquisition se topó con un bache en el camino con el cambio del motor Eclipse al Frostbite. Esto no solo provocó que tuvieran que incorporar Dragon Age a las nuevas consolas, arreglar los problemas que tuvo Dragon Age II y expandir el universo con un mundo abierto, sino que también tuviesen que hacerlo en un motor que no conocían.

Tras el lanzamiento de Dragon Age: Inquisition, hubo mucha controversia, no solo con el desarrollo de esta franquicia, sino con los proyectos que se venían. Mass Effect: Andromeda, el juego de BioWare que siguió a Inquisition, fue un terremoto entre los fans y la crítica; tanto que algunos decían que el RPG de ciencia ficción había "matado" la franquicia de uno de los mejores juegos de rol de todos los tiempos. Todas la críticas se centraban en los problemas técnicos, los gráficos y los elementos de rol, pero muchos también decían que los compañeros de Andromeda, la narrativa, y la dinámica de consecuencia del juego habían sido simplificados, lo cual terminó en una mala venta, fans decepcionados y DLC narrativos cancelados.

Sumado a los problemas de BioWare y la controversia de la empresa matriz EA, también estaban preparando Anthem durante el lanzamiento de Andromeda. El gran proyecto, un desarrollo de varios años; cuando lo anunciaron en el E3 de 2017, los fans de Mass Effect especularon sobre si sería su sucesor o si seguiría la línea de Destiny y se apoyaría más en los elementos multijugador. Y fue lo segundo.

Dragon Age 4

Aparte de la retirada del título original por problemas de copyright, tuvieron que enfrentarse a otros asuntos, y el informe Kotaku de este mes nos cuenta mucho sobre esto. Anthem contaba con un equipo de desarrollo preparado e ilusionado desde un principio, pero eso cambió: tuvieron que revisar el proyecto un montón de veces, y algunos de estos cambios alteraban completamente los elementos narrativos y mecánicos; además, la directiva se desentendió y el equipo tuvo que enfrentarse a todo esto sin su ayuda. Con esto, muchos veteranos dejaron la empresa por el puro estrés del desarrollo de Anthem, mientras que otros tuvieron que tomarse una baja por las situaciones tan estresantes que estaban viviendo en la oficina.

A pesar de los problemones de Bioware y su directiva, lanzaron Anthem en febrero de este año, pero su recepción no fue tan buena como esperaban. El juego de acción multijugador salió con una nota de 55 en Metacritic, la más baja que ha recibido un juego de BioWare jamás. Con su pesado grindeo, las promesas que nunca cumplieron, los bugs y los problemas con el servidor, Anthem no funcionó muy bien, aunque BioWare siga apoyándolo y las ventas no han ido tan mal, sobre todo en formato digital.

Muchos desarrolladores y veteranos pasaron de Dragon Age: Inquisition directamente a Anthem, y otro informe de Jason Schreier para Kotaku nos pinta un panorama negativo. Hasta ahora, el proyecto ha tenido muchas paradas y vueltas a empezar, ideas descartadas e incluso la salida del director creativo y veterano Mike Laidlaw. Hasta 2017, Dragon Age 4 había sido montado con bloques completamente diferentes a los que se utilizan actualmente, y es que la idea que tenían hasta ese momento (Joplin como nombre en clave) era que el juego iba a ser más pequeño, pero con un gran interés en los elementos de rol, elecciones del jugador, los compañeros y la narrativa. Como avanzaron al final del DLC Intruso, los jugadores controlarían a un espía en el reino de magos Tevinter, con una historia centrada en el intercambio de esclavos, el Lobo Terrible y en su crisis interior y aspecto de Viejos Dioses. Este escenario, que se centra menos en las misiones y el mundo abierto, parecía ser lo que los fans estaban deseando.

Dragon Age 4

No obstante, Joplin fue cancelado, o más bien reformulado y llamado Morrison, pues BioWare resituó a algunos de sus trabajadores en el desastroso proyecto de Anthem. Así, lo prepararían con bloques parecidos a los de Anthem, junto con elementos de servicio en línea, según el informe de Kotaku. No cabe duda que los fans del juego y del RPG no quieren un Dragon Age de looteo y grindeo. Por suerte,Casey Hudson ya ha asegurado que eso no es lo que se viene. El plan que tienen para Dragon Age como servicio no cambiará mucho la base del juego más que continuarlo tras el final de la historia principal. Nosotros ya estamos acostumbrados a la profunda narrativa, los personajes fantásticos, las relaciones, la gran ambientación y los elementos de rol de los juegos anteriores y, pese a que BioWare haya intentado tranquilizarnos, no podemos evitar preocuparnos por si se termina la experiencia BioWare de siempre.

No sabemos si el equipo de desarrollo de Dragon Age tendrán la misma mentalidad que el de Anthem (no sería una sorpresa si tenemos en cuenta la cantidad de veteranos que se pasaron de Anthem a Dragon Age) o si pensarán en el modo multijugador. Los multijugador están muy de moda últimamente y conllevan mucha participación por parte de los aficionados. Dicho esto, la mayoría de las compañías viven de las microtransacciones y por eso las hemos visto en juegos RPG y de acción en solitario. Con el sistema de elaboración de objetos de Inquisition y el gran interés por el equipamiento, ¿aprovechará EA la oportunidad de monetización?

Asimismo, ¿cuántos veteranos tiene que perder por estrés un estudio antes de cambiar? Nos guste o no, BioWare ya no es lo que era en su etapa dorada, pero aún se puede remediar este daño si tanto EA como ellos marcan sus prioridades. Tienen claro lo que los fans quieren, por lo que ahora les toca a ellos dárselo, más fácil decirlo que hacerlo. No sabemos cuánto modificó la base cuando se cambió a Joplin por Morrison; ¿los elementos principales serán los mismos? ¿tendrán en cuenta los juegos anteriores o se alejará Dragon Age 4 de los originales igual que lo hizo Mass Effect: Andromeda?

Mientras que BioWare se enfanga, los fans tienen esperanzas de que el estudio pueda volver atrás y recuperar las ideas originales de la serie, pero aún no se sabe si la directiva de lo permitirá. Quién sabe cuál es su plan para la franquicia fantástica. Lo único que podemos decir es que aún queda un rato largo para Dragon Age 4 y que el equipo se está enfrentando a grandes problemas internos para sacar un buen juego adelante.

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