En un nuevo movimiento diplomático, funcionarios de Estados Unidos y Rusia se reunieron en Riad para celebrar las conversaciones más importantes hasta la fecha sobre el fin de la guerra en Ucrania, sin la propia Ucrania en la mesa. Aunque Washington enmarcó la reunión como un paso exploratorio para calibrar el compromiso de Rusia con la paz, la exclusión de Ucrania ha hecho saltar las alarmas en Kiev y en toda Europa.
En las conversaciones, celebradas en un lujoso palacio saudí, participaron el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y se informó de que se habló tanto del conflicto como de las relaciones más amplias entre Estados Unidos y Rusia. Los dirigentes europeos, sorprendidos por este acontecimiento, se apresuraron a hacer valer su papel en las negociaciones, temiendo un acuerdo a puerta cerrada que pudiera remodelar el panorama de seguridad del continente.
Mientras tanto, Moscú señaló su voluntad de restablecer los lazos comerciales con Washington, haciendo hincapié en las pérdidas económicas ocasionadas por las sanciones. La reunión se produjo a raíz de una llamada telefónica entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin, que reavivó las especulaciones sobre una posible cumbre entre ambos líderes. Por ahora, está por ver si estas conversaciones conducirán a avances significativos o a nuevas fracturas diplomáticas.